El tiempo pone a cada uno en su lugar

En una víspera de Reyes, Andoni Zubizarreta recibía uno de los regalos más dolorosos en su andadura en los despachos. La carta de su despido. Se puso fin a 5 años como director técnico, en los que estuvo permanenteme cuestionado, siendo linchado públicamente, quizás de forma injusta o cuánto menos desproporcionada.

Bajo su dirección llegaron hombres que han sido fundamentales en el devenir de los éxitos blaugranas. Javier Mascherano, Cesc Fàbregas, Alexis Sánchez, Jordi Alba, Neymar Jr., Ivan Rakitić, Luis Suárez, Thomas Vermaelen o su apuesta más personal, Marc-André ter Stegen. Podemos decir que casi la mitad del once tipo actual llegaron bajo su abrigo.

“Aquellos jugadores míos que justificaban que podía ser despedido aquella noche de Reyes, seis meses después ganaron la Liga, la Copa y la Champions (en 2015). Pero creo que eso no es lo importante, lo importante es el trabajo hecho que se ve en el campo.” Comentaba un afligido Andoni Zubizarreta en una entrevista concedida a la Agencia EFE.

Actualmente el babazorro se encuentra a los mandos de la dirección deportiva del Olympique Marseille, encauzando el propósito del magnate estadounidense Frank McCourt de reverdecer viejos laureles. El de Boston le asegura un proyecto a largo plazo, con gran poder económico pero controlado en función de las etapas que vayan quemando. El objetivo principal es asegurar un lugar en la siguiente edición de la UEFA Champions League. Recordemos que en Francia clasifican los tres primeros y se encuentran cuartos a 1 punto del AS Monaco y 2 del Olympique Lyonnais.

La guinda del pastel sería conquistar la UEFA Europa League. Tras eliminar a los dos equipos de Red Bull, en cuartos a su equipo teutón del Leipzig y en semifinales al austriaco de Salzburgo sudando sangre (les empataron el 2-0 de la ida pero Rolando en la prórroga les dió el pase), vuelven a una final europea 14 años después (en 2004 perdieron la final de la UEFA por 2-0 con el Valencia de Rafa Benítez, con Didier Drogba como jugador capital). En Lyon buscarán resharcirse, enfrentándose a un siempre combativo Atlético de Madrid que ajustició a Arsene Wenger y sus pupilos, con su fútbol pragmático.

La realidad que Zubizarreta junto a Rudi García -su apuesta en el banquillo-, han conseguido un plantel para asentarse en la élite gala. Siendo parte fundamental con los fichajes de los Thauvin, Payet, Rami, Ocampos, Mitroglou, Germain o Mandanda, que son los pilares del actual plantel.

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Los dos grandes fichajes de la era Zubi son: Florian Thauvin y Dimitri Payet. El primero es el único jugador junto a Messi que suma 20 o más goles y 10 o más asistencias en Liga en las cinco grandes competiciones europeas y el segundo acumula 23 asistencias en todos los torneos que disputa. Foto vía: Marca.

La inversión de McCourt seguirá siendo proporcional con relación a los éxitos deportivos, aunque planean ciertas dudas con respecto al Fair Play financiero o la posibilidad de revender el club al conseguir devolverlo al máximo nivel, para conseguir grandes ganancias propias. Parece un hecho, que volveremos a ver a la entidad de la Costa Azul en el lugar que su historia le corresponde. Recordemos que son el único equipo francés campeón de la Copa de Europa, hito que resulta utópico, dado el coto privado actual.

Fueron los campeones de la primera edición de la Champions League como tal, la que corresponde a la temporada 1992/1993. Una campaña antes el FC Barcelona conseguiría su primera Copa de Europa en Wembley con el recordado gol de Ronald Koeman. Dada la reestructuración del campeonato se configuraron dos grupos a los cuales se llegaba a través de tres rondas eliminatorias (una previa, 1/16 y 1/8) y los campeones de los mismos, disputarían directamente la gran final.

En primera ronda los olympiens vencieron por un global de 8-0 al Glentoran norirlandés. Mientras que el FC Barcelona consiguió eliminar al FK Vikings sin grandes alardes, gracias al gol en la ida en el Camp Nou con un tanto de Guillermo Amor en el 86, siendo clave Zubizarreta al mantener su puerta a 0, tanto en Barcelona, como en Stavanger, Noruega.

En los octavos de final, el cuadro marsellés siguió adelante gracias a un doblete de Alen Bokšić en la vuelta contra el Dinamo Bucarest, ya que en la capital rumana no pasaron del 0-0. Los de Johan Cruyff sacaron un resultado positivo de su viaje a Moscú. Rremontaron el gol inicial de Alexandre Grichine, batiendo Aitor Begiristain a la hora de partido a Dmitri Kharin, uno de los mejores arqueros del momento.

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Este era el once habitual de Johan Cruyff en aquel Barça de la 92/93 que concluyó de forma agónica conquistando la segunda liga de Tenerife. El técnico neerlandés logró lo que nadie había conseguido en la entidad, tres títulos de Liga de forma consecutiva. Foto vía: Sport.

 

En la vuelta los defensores del título comenzaron sin titubeos y en media hora ya ganaban 2-0, con dianas de Miguel Ángel Nadal y nuevamente Begiristain. Al filo del descanso los moscovitas redujeron distancias, gracias a Evgeni Bushmanov. Tras la reanudación, se dio la pájara culé y en un abrir y cerrar de ojos, Denis Mashkarin y Dmitri Korsakov rubricaron el 2-3 que a la postre sería definitivo. Una relajación extrema con todo a favor que concluyó como uno de los fracasos de una época dorada, reponiéndose un año después, llegando a la final que desintegraría al Dream Team para siempre, con ese desgarrador 4-0 del AC Milan en Atenas.

Aquella gran plantilla marsellesa con hombres como Fabien Barthez, Jocelyn Angloma, Basile Boli, Abedi Pelé, Marcel Desailly, Didier Deschamps, Rudi Völler o el propio Bokšić mencionado anteriormente, se proclamó campeona del grupo A por delante del Rangers FC, Club Brugge KV y el verdugo del Barça, el CSKA (al cual endosó un 6-0 en el Stade Vélodrome).

En el grupo B se clasificó a la final el AC Milan al ganar los 6 partidos disputados contra IFK Göteborg, FC Porto y PSV. Precisamente los holandeses finalizarían últimos, pero ante los rossoneri cuajó excelentes actuaciones un Romário que ya se asomaba al escaparate de los grandes clubes, finalizando máximo goleador de la edición con 7 tantos, vistiéndose de blaugrana en la siguiente campaña.

La final se saldó con un gol del defensa francés de origen marfileño, Boli con un sobrio testarazo tras un saque de esquina botado por el ghanés Pelé, superando el marcaje de Frank Rijkaard y dejando estupefactos a los Baresi, Costacurta o Maldini, para que Didier Deschamps levantará la orejona al cielo muniqués.

Dicho título quedó empañado tras el escándalo por amaño de partidos orquestado por el presidente Bernard Tapie, produciéndose el descenso administrativo a segunda división por parte de la federación y la inhabilitación a participar en competiciones europeas la siguiente temporada. A esto sumarle, las declaraciones de uno de los integrantes de aquel plantel, Jean-Jacques Eydelie quien reveló en su autobiografía el dopaje de buena parte de los jugadores en aquella final, a excepción del germano Völler que se negó.

En Marsella el fútbol se vive con una pasión irracional, hasta el punto que a sus ciudadanos puede no gustarles el fútbol, pero todos son seguidores del OM. En este fervoroso ambiente se encuentra Zubizarreta, un hombre que se caracteriza por su tranquilidad y un talante educado, realizando un trabajo impecable en su parcela para intentar reeditar glorias pasadas. El tiempo en clave blaugrana está borrando las innumerables críticas recibidas, dado el rendimiento posterior de sus propuestas, virando estás hacía un incapaz presidente.

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