La soga de Wembley

En ocasiones hace falta caer para levantarse o eso dicen. Para ello se nos postula un escenario ideal para salir de las cenizas, el mítico Wembley. Tanto en el viejo como en el nuevo se tocó la gloria con una medular que era el orgullo del planeta fútbol. Ernesto Valverde propuso contra el Athletic Club de uno de los centros del campo más antagonistas a nuestro estilo que nos hizo grandes y nos mostró la crudeza de una plantilla limitada en aspectos asociativos.

Somos conscientes que nos han llevado a estar a años luz de lo que fuimos pero se debe esperar un golpe de efecto, como mínimo mostrando la versión sólida del pasado curso. En dicho esperpento, la esperanza tiene nombres y apellidos, Lionel Messi. Sin él, la nada. También con su entrada atisbo en el horizonte la posibilidad de minimizar las carencias existentes y potenciar las virtudes del plantel con una especie de 4-2-3-1, con el diez partiendo des del vértice y no del extremo diestro.

Esta propuesta acerca a Ivan Rakitić, uno de los hombres más cuestionados, junto a un Sergio Busquets que ya se le empieza a notar los estragos de la edad. Ese apoyo mutuo fue una de las claves de la fiabilidad del Doblete conquistado. También permite desplegarse a Philippe Coutinho y a Ousmane Dembélé desde sus zonas de confort, este último puede ser el sacrificado si se apuesta por un 4-4-2 asimétrico. Tampoco sería necesario escorar a Luis Suárez hacia la izquierda, algo que sucedió y le minimiza, permitiéndole vivir en su hábitat natural.

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Da la sensación que vistas las últimas semanas para ajustar el equipo defensivamente Valverde eliminará el tridente. Tiene dos opciones o sacrificar a Ousmane Dembélé o situarlo en banda derecha. Infografía propia vía App LineUP11.

Uno de los hombres más señalados es Gerard Piqué tras varios errores que han concluido en gol. Deberá demostrar que es algo puntual y tirar de jerarquía al encontrarse su compañero de zaga y el lateral diestro titular ausentes por sendas lesiones. Samuel Umtiti será baja para 8 semanas y Clément Lenglet deberá demostrar porque es el defensa más caro de la entidad. Nélson Semedo tendrá otra oportunidad para confirmarse como opción viable para el primer equipo, debido a la lesión de Sergi Roberto. Esta será la defensa junto a Jordi Alba que deberá proteger a un Marc-André ter Stegen impotente ante los regalos que se han realizado en las últimas fechas.

Los debates de cambio de entrenador ahora mismo, de poco nos sirven. Siempre gusta fantasear pero ahora la nave la debe reconducir Ernesto Valverde y no está en posición de arriesgar dándole el timón a los Arthur Melo, Riqui Puig o Carles Aleñá. Es el anhelo de muchos y me incluyo, prefiero verles cometer errores mostrando su talento aún por pulir, que presenciar nuevamente las miserias de un fútbol vulgar.

Nuestro técnico no es amante de lo desconocido, es un hecho. Ante tal afirmación en un mes de octubre de una exigencia máxima. Venimos de conseguir 2 puntos de 9 disputados, dos de ellos en el Camp Nou y el otro como visitante ante el colista, sumándole a ello un rival de entidad como es el Tottenham Hotspur de Mauricio Pochettino. Adversario incómodo donde los haya y que representa a la perfección la idea de su entrenador.

Precisamente la virtud de los Spurs es nuestra principal melancolía. Añoramos el juego de posición pero como mínimo exigimos ser reconocibles aunque sea en otro estrato a nivel de propuesta. Pocos éxitos conseguiremos de la capital inglesa ante una escuadra que se conoce su discurso de memoria, si la propuesta es que los jugadores hagan cada uno la guerra por su lado y se vuelve a apostar todo a una individualidad puntual o una genialidad del hombre que se está cansando de maquillar ondonadas de mierda.

Llevamos años en el funambulismo y todo se puede desmoronar cual castillo de naipes, si nuestro máximo rival nos comienza a aventajar, en esa mediocridad estamos. Los tropiezos del Real Madrid, son el sustento actual del desconcierto reinante. Las rachas castigan y la actual muestra de forma cruel los desajustes defensivos y un estado de forma cuestionable.

Soy consciente que de un día a otro, no se mejorará el juego sobre el verde, esté problema viene de muy lejos. Lo que tengo claro es que de seguir con tantos desajustes defensivos, los chicos de Pochettino quien nos tiene muchas ganas y con el cuchillo entre los dientes, pueden darnos una estocada ante los ojos de una Europa que ya no nos teme.

El Tottenham que seguirá jugando en Wembley hasta enero como poco, por complicaciones en la construcción… Se presentó esta temporada con la misma plantilla, único equipo sin ninguna contratación, ni venta, de las grandes ligas, dada que la economía está centrada en el Nuevo White Hart Lane. El inicio fue positivo hasta que en menos de 20 días perdieron contra Liverpool, Watford o Inter. Se encendieron las alarmas que sobresaltó la apatía del verano y mostró la fatiga acumulada por sus mejores hombres en el Mundial de Rusia, pero consiguieron sobreponerse con dos victorias en Premier League que les auparon a la cuarta posición a 4 del líder y clasificados para la siguiente ronda de la Carabao Cup.

En la última jornada contra el Huddersfield Town propuso una defensa con tres centrales y carrileros, algo que ya dispuso en el pasado. Posiblemente la disposición iba encaminada para preparar este encuentro pero las numerosas lesiones han puesto en un aprieto a Pochettino y es posible que deba recurrir al 4-2-3-1. Causarán baja Dele Alli, Christian Eriksen, Moussa Dembélé, Serge Aurier y Jan Vertonghen. La nota positiva es que podrán contar con el meta Hugo Lloris. Aún así formarán un once de plenas garantías, con jugadores muy cohesionados y con la incisión de los Lucas Moura o Heung-min Son y sobre todo el peligro constante representado en la figura de Harry Kane.

En el único antecedente oficial previo entre ambos se venía de una situación similar, denominada por Nicolau Casaus, mítico vicepresidente, como la semana trágica. En aquella temporada 81/82 se perdió una Liga que estaba prácticamente ganada en pos de la Real Sociedad y contra el Tottenham se cortó la sangría de malos resultados y se impusieron llegando a una final que conquistaron contra el Standard Lieje por 2-1 con goles de Allan Simonsen y Quini.

Aquel ambiente de frustración se repite y Wembley puede ser un punto de inflexión para cortar la mala racha y encauzar una buena dinámica. Valverde tiene una de las últimas oportunidades en mostrar que puede mantener vivo el proyecto. El crédito se le acaba, tiene la soga al cuello y encara una serie de duelos que marcarán el devenir de su futuro y su carrera.

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