Victoria, liderato, exhibición de Ter Stegen, pero todos con el culo apretado hasta saber que solo son 3 semanas.

Tras el parón de selecciones, que este año, entre retiradas definitivas, temporales, descansos y no convocados por manía personal, nos deja la mitad del equipo titular descansando en casa, se presentaba el flamante nuevo líder Sevilla en el Camp Nou. También es cierto que también es la víctima favorita de la Bestia Parda, por lo que había cierta confianza en el ambiente.

La tarde futbolera ya había comenzado de manera “regulera”, pues un error impropio de servidor en el blocaje, había costado 2 puntos a mi equipo en el tiempo ya de descuento, aunque parecía que con la masiva afluencia a las cervezas del tercer tiempo, mujeres e hijos incluidos se estaba arreglando el asunto. Con tanta afluencia, solo llegué a plantarme delante de la televisión en el minuto 20, ya con el miedo en el cuerpo ante lo que veía.

Valverde repitió la alineación de Wembley, en lo que pudiera parecer un asentamiento en la idea que a los más ortodoxos nos seduce. Arthur parece ya asentado en el interior izquierdo dando apoyos a todos sus compañeros, y Coutinho ofrece más arriba su agresividad, pudiendo interiorizar para dejar libre la banda a las llegadas de Alba, y a la par limpiando la zona del alley-oop de Messi.

Enfrente, Machín mantuvo el once, pero emparejó a André Silva con Busquets y a los interiores propios con los ajenos, para dejar a Banega barrer la zona de tres cuartos. Sin embargo, la baja altura de los interiores azulgranas, muy cerca de Busquets, abrió unos latifundios entre la defensa y los interiores sevillistas que entre Coutinho, y sobre todo, Messi, explotaron hasta casi decidir el partido en el primer cuarto de hora. 2-0, y sensación de control absoluto, pese a alguna llegada de los laterales sevillistas, con poste incluido.

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Aun con apenas quince minutos jugados, Messi tuvo tiempo de hacer crecer el Bestiapardómetro, con un gol y una asistencia más, porque así es el angelito, dejando las cosas como siguen: 12 goles, 5 asistencias, 4 penúltimos pases y 8 postes. Foto vía

Pero en ese momento, todo pasó a un segundo plano. En una jugada desafortunada con el Mudo Vázquez, Messi caía en mala postura sobre su brazo derecho le hacía retorcerse de dolor sobre el campo. Se hizo el silencio en el Camp Nou y en todos los hogares culés. Pese a los intentos del médico, vendaje incluído, el dolor no le permitió ni volver al campo para intentar seguir, y un nuevamente tan despistado y apático fuera del campo como errático dentro Dembélé, entró en su lugar.

El Barça aceptó demasiadas idas y venidas a partir de entonces, apoyados en la diferencia en el marcador y al buen partido de Suárez, que fue una de las grandes noticias del partido junto a Piqué, al apuntalar ambos las dos áreas del equipo. La salida de Arthur por un a mi juicio demasiado trotón Sergi Roberto, acrecentó esa sensación de falta de control, y tuvimos que agarrarnos a la sobrenatural actuación de un Marc-André ter Stegen, que merece una mención exclusiva.

El alemán dejó quizás las dos intervenciones (ambas dobles) de lo que llevamos de Liga Española, con la nota a pie que, para mi, las dos menos espectaculares de las 4 paradas, son las más meritorias: el rechace del primero levantándose como un rayo y saliendo a tapar a bocajarro, y la primera parada de la segunda, casi a contra pie, poniendo una mano durísima al fuerte disparo. El campo se hartó de corear su nombre, pero no menguó su enfado (¡cómo me representa!), cuando un disparo de Sarabia, desviado de nuevo por Lenglet como en Wembley le privaba de volver a quedarse a cero. Como valor añadido a las paradas, realizadas con 2-0 y 3-1, cabe decir que fueron preludio de los dos últimos goles azulgrana (Suárez de penalti y Rakitic de sensacional volea), por lo que en ningún momento se vio peligrar el resultado.

Pero en la cabeza de los culés, toda la segunda parte se estaba jugando más en el Ciutat Esportiva que en el Camp Nou, pues allí, se le estaban practicando las pruebas a Messi en el brazo para conocer el alcance de la lesión, y por la redes corrían noticias contradictorias que iban desde el simple esguince de un par de días, hasta una lesión grave de varios meses. Fue una hora de tensión entre el barcelonismo, cerrada con un cierto alivio al saber que serán tres semanas, y con parón internacional al final, lo que se perderá Messi. Aun así, el doble enfrentamiento contra el Inter que decidirá el grupo de Champions, y el partido contra el Madrid, que podría ser el golpe de gracia definitivo a Lopetegui, serán tres de los que seguro tendremos que afrontar con la inédita situación de buscar liderazgos alternativos en el juego. De momento, la primera prueba de Dembélé, fue fallida a mi modo de ver, veremos el episodio 2, de la esperemos mini-serie “El Barça sin Messi”.

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