El juego nos lleva al gol y Luis Suárez y Valverde a la goleada

Tras los dos triunfos consecutivos, sin Messi, ante Sevilla e Inter en el Camp Nou, este domingo se disputaba la madre de todos los partidos en el Camp Nou, la visita del Real Madrid de Julen Lopetegui, que venía como dicen los taurinos con media estocada en las agujas de sus recientes tropiezos ante Sevilla, CSKA, Alavés y Levante, en una racha de resultados negativos, tan solo maquillados por la corta y sufrida victoria en Champions entre semana ante el débil Viktoria Plzen, ante el que acabó pidiendo la hora en el Santiago Bernabéu.

Como siempre que puedo, recordando aquel anuncio de Mahou, el partido lo vi con mi padre, el primigenio Culé de Chamberí, especialmente esta vez, que anda un poco tocado por el reciente fallecimiento de un amigo gallego, con el que compartía pasión por la vida y el Barça desde sus tiempos universitarios. Para aliviarle la pena, le inoculé una buena dosis de nietas antes del partido, dos de ellas ataviadas de azulgrana estrenando indumentaria para la ocasión.

Valverde, pese a mis dudas al respecto, repitió la alineación del día del Inter, con Rafinha ocupando el sitio en el once del lesionado Messi, tras su buena actuación ante los lombardos. Y además de la alineación, el equipo volvió a entregar una primera parte plena de dominio posicional ante un Madrid extrañamente entregado y sin apenas capacidad para amenazar o salir. Ya desde el primer minuto, se pudo ver que el Barça presionaba hasta obligar ya en el segundo diez de partido, retrasar hasta Courtois que se veía obligado a rifar el balón en largo. Con un Arthur que sigue ordenando el equipo desde la posesión, y volviendo a decolgarse hasta presionar como un segundo delantero casi a la altura de un entonadísimo Luis Suárez.

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Delante de Toni Kroos o Luka Modrić, Arthur Melo volvió a demostrar que ha llegado para quedarse. Foto vía: @Forca_

Así, en un primer cuarto de hora muy dominante, se ponía por delante con un gol de Coutinho tras una larga posesión de más de un minuto y medio, en el que todos los jugadores salvo Suárez tocaban el balón. Jordi Alba rompía por la izquierda como durante todo el partido, llegaba hasta línea de fondo, y aprovechaba el arrastre del uruguasho que se llevó a Ramos y Varane, para con un pase de la muerte dejar a Coutinho apenas tener que empujarla para adelantar al equipo azulgrana.

El Barça siguió toda la primera parte jugando en campo contrario, y con un penalti muy bien lanzado por Suárez que tuvo que necesitar de revisión del VAR, puso tierra de por medio antes del descanso, aunque bien pudo haberlo resuelto definitivamente en esos minutos. La buena colocación del equipo facilitaba la presión en el último cuarto de campo, y se repetían las recuperaciones en campo merengue, facilitando las llegadas notablemente. Era una muy buena primera parte, si bien faltaba algo de rapidez en las combinaciones, y el horrible desempeño del Madrid favorecía la unidireccionalidad del partido. Por segundo partido consecutivo se cumplía uno de mis postulados favoritos, el juego había llevado al gol.

En el comienzo de la segunda parte, a imagen y semejanza del día del Inter, el equipo perdió el control, y los jugadores culés no supieron descifrar la nueva disposición del Madrid con 3 atrás para mejorar la salida y con los laterales muy altos, casi a la altura de los delanteros. Además, a los pocos minutos, Marcelo recortaba distancias, y el equipo comenzó a querer atacar al espacio demasiado rápido y continuado, perdiendo el orden ante la falta de pases de seguridad que permitieran avanzar a la cordada azulgrana con el balón. Así, sumado a varias pérdidas en salida, llegó el poste de Modric y un par de ocasiones más para el Madrid. El partido había cambiado.

Sin embargo, sobre el minuto 60, el Barcelona consiguió asentar su primera posesión larga en el último tercio del campo, acabando con una llegada de Sergi Roberto que culmínó con un remate en escorzo Suárez, rechazado por el poste. Eso y los, esta vez sí, acertados cambios de Valverde, asegurando la parte derecha con Semedo, y dando amenaza al espacio de un concentrado Dembélé, acabaron por decidir el partido con dos goles más de Suárez, que sellaba su hat-trick, en una actuación que nos rememoró a al Suárez de 2015 y 2016, que creíamos ya era un mero recuerdo del pasado. Con el Madrid entregado desde el tercer gol ya, Arturo Vidal, que había salido en los últimos minutos, cerraba la goleada con un quinto gol, en la línea histórica de los otros últimos goleadores de las manitas en el Camp Nou al Madrid, como Iván Iglesias y Jeffren. La euforia se desataba en el Camp Nou, el Madrid había sido pasado a cuchillo inmisericordemente, y Lopetegui sabía ya en ese momento que estaba absolutamente sentenciado, como así se ha confirmado este lunes.

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Se volvió a cerrar la manita al Real Madrid con otro invitado inesperado, en esta ocasión, Arturo Vidal. F

Los merengues quedan a 7 puntos, siendo goleados en ausencia de Messi, que puede ser lo más doloroso, y en una situación deportiva e institucional complicada, con una afición muy de uñas con los jugadores, como muestra que al menos media docena de amigos madridistas me escribieron para decirme que diese mucha caña al Madrid por su vergonzante actuación. El Barcelona sale de esta trilogía de partidos en casa sin el lesionado Messi, líder en Liga y Champions, y con una figura especialmente reforzada, la de Ernesto Valverde, que no se puede negar que tanto en el planteamiento inicial como en los cambios fue protagonista sustancial de la goleada. Si a veces ponemos en duda sus actuaciones por demasiado conservadoras, al menos en mi caso, es de justicia reconocer sus méritos, cuando acerca al equipo a lo que muchos llevamos tiempo suplicando, el juego de posición.

Y todo desde que la entrada de una pieza en el equipo en el partido de Wembley, Arthur, súbitamente ha ordenado todo a su alrededor, desde el desempeño defensivo hasta la presión. Ahora vienen partidos menos intensos, pero también menos estimulantes, y es ahí donde el Barcelona debe confirmar las sensaciones que viene transmitiendo últimamente, y conseguir subir a bordo al mayor número de jugadores, a la vez que va recuperando a su buque insignia.

Yo, personalmente, pude disfrutar de otra tarde familiar barcelonista en Chamberí, y volver a ver la alegría en el rostro del primigenio Culé de Chamberí que, muy emocionado, llamó al acabar el partido a la mujer de su amigo recientemente partido, para transmitirle que seguro desde donde esté, él habría disfrutado y empujado para colaborar en la victoria. Y es que el fútbol es todavía más grande si lo puedes disfrutar con los tuyos, y aunque algunos de ellos ya no estén con nosotros, su recuerdo seguirá viviendo para siempre con nosotros, como el de mi querido amigo Yusi, uno de los talentos más puros con los que he compartido cancha, quien esta semana hará ya 25 años que nos dejó una lluviosa madrugada de otoño, y nosotros, sus colegas del equipo de CuatroKa, le esperábamos para que otro día más nos resolviera el partido con una de sus genialidades.

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