El antihéroe

Hablar de Sergio Busquets es hablar de fútbol, el más genuino, el que nace de una inspiración analítica irreal. Tremenda contradicción sino fuera porque estamos hablando de un jugador que ama el riesgo, el miedo. Donde unos se quitan el balón, como si fuera un objeto maldito, Sergio lo amasa, lo esconde y, en última instancia, lo suelta. Su juego es pueril, como el del niño que no teme al error, que sonríe a la fatalidad sabiendo que lo va a superar. Hablar de Sergio Busquets es hablar del mejor FC Barcelona de la historia.

Recuerdo muy bien una frase que, muy sabiamente, se dijo sobre Sergio Busquets. “Si miras el partido no vas a ver a Busquets, si lo miras a él vas a ver y entender el partido”. Probablemente no haya habido jugador menos amigo de lo mediático en la élite que él. Incluso en los partidos parece pasar a un segundo plano, siendo conscientes que muchos años ha compartido pista de baile con Messi, Xavi o Iniesta. Casi nada. Pero solo lo parece. Nos hemos acostumbrado a la excelencia, a una exquisitez técnica solo normalizada aquí, en Can Barça. Hemos normalizado a Busquets. Y es el jugador menos normal que existe. Es un jugador en peligro de extinción, el circulo central es su hábitat, como un animal acorralado que muestra su belleza. Sergio es un sobreviviente en un fútbol cada vez más físico y abierto. Domina sin correr, como Messi. Esto debería darnos una idea del jugador qué es.

“Es el mejor jugador del mundo al primer toque”. Palabras de Xavi Hernández. No haría falta añadir nada más, pero voy a hacerlo. Porque hablar de Sergio es hablar de, quizás, el jugador con más personalidad que se ha visto. “Soy consciente de los riesgos que tomo, pero me gustan. Sé qué puedo hacer”. Así se explicaba en una entrevista para El País. Reconozco que muchas veces se me ha escapado un “qué hace(?!¿)” ante uno de sus amagues, uno de sus trucos para esquivar la presión. Aquí reside su valor. Sergio Busquets ha hecho del desafío constante su baza. Ha creado un patrón que solo existe en este ecosistema futbolístico. Para clonar el juego del FC Barcelona primero se tendría que clonar a Sergio Busquets.

 

SERGIO-BUSQUETS-FCBARCELONA
Sergio Busquets cumplirá su partido 500 en el Wanda Metropolitano. De ellos ha jugado el 88,7% de titular, 17 como capitán, ha marcado 13 goles y ha repartido 33 asistencias. Pep Guardiola le hizo debutar y es con el que más ha jugado, 191 encuentros.

500 partidos desde que debutase hace 10 años, siendo todavía un niño desconocido, aterrizando en un equipo aún en fase embrionaria. Su juego, desde los inicios, se mostró como un elemento de enorme trascendencia, permitiendo a Josep Guardiola ir moldeando una idea que culminaría en el Santiago Bernabéu, con un 2-6 para el recuerdo. Fue titular. Como lo fue en Roma. Y a partir de ahí, el cielo. Su fútbol no permitía ya la menor duda, era una certeza. Guardiola le entregó el equipo. Se ganó el privilegio de unos pocos, el de la frase “Busquets y 10 más”. Su juego nos recuerda  lo ridículo de la estadística en su fútbol. Nada influye en Busquets que parece vivir permanentemente en trance, en un estado superior al de sus homólogos. La ya famosa frase de Vicente del Bosque al ser preguntado sobre qué jugador le gustaría ser: “Sergio Busquets”. Y a quién no, Vicente. Cuidar su legado es como cuidar el partenón, el Coliseo o una obra de Da Vinci. Un tesoro de un fútbol extraño, atípico y enormemente cautivador. Patrimonio de todos. Os reto a mirar los partidos fijándoos solo en Busi. Apuesto a qué van a nacer muchos analistas si se logra.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s