Propuesta decepcionante y empate “in extremis” en el Metropolitano

Tras el siempre a mi modo de ver inoportuno parón de las selecciones, volvía la Liga con un partido de muy altos vuelos. El excesivamente irregular Barça de Valverde visitaba la cancha de uno de los rivales por el Campeonato, el Atlético del Cholo Simeone, tan solo un punto por debajo de los azulgranas tras el inesperado tropezón culé ante el Betis, y la victoria in-extremis, gol del cojo incluido, de los colchoneros en el duelo de atléticos. Una derrota en el Metropolitano significaría el sorpasso rojiblanco y quizás un importante estoconazo en la confianza azulgrana, y más en concreto en la de su entrenador Ernesto Valverde.

Además, se presentaba un duelo lleno de bajas relevantes en los dos equipos. Por los rojiblancos, Godín, héroe por su gol final pese a jugar renqueante, y Giménez, no podían estar presentes por parte colchonera, perdiendo a su dupla titular de centrales, aunque quizás sea la posición con mejores recambios de todo el fútbol mundial a día de hoy. En el Barça, el sancionado pero también lesionado Rakitic y el todavía renqueante Coutinho, quedaban fuera de la convocatoria, donde sí entró el polémico Dembélé, gran protagonista al final del encuentro. También volvía Umtiti al once, en un decisión a mi modo contraproducente por parte de Valverde, por el mal mensaje que envía a los candidatos a pelear un puesto en el once, pues Lenglet había sido quizás el mejor hombre de la defensa durante la ausencia del campeón del mundo.

Valverde, no pudo retraerse de su esencia más conservadora, y colocó en banda derecha a la dupla Semedo-Sergi Roberto, que más allá de la debacle de Roma, todavía están por deleitarnos con su primera actuación destacable como compañeros de carril. Vidal, por su parte, ocupaba el puesto en el once, que no en el esquema de Philippe Coutinho. Así, se pudo ver un claro 1-4-4-2, en el que las más de las veces, Arturo ejercía de punta de rombo, acomodándose en función de la altura de Messi, que se aproximó más al chileno que a Luis Suárez en sus posiciones atacantes. La Bestia Parda tuvo un partido bastante gris, aunque solo cuando el baló pasaba por sus pies se podía atisbar un mínimo de peligro para Oblak.

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En pocas ocasiones pudo tener un balón en posición favorable, el entramado del Cholo fue muy pegajoso.

Simeone, por su parte, fue fiel, extremadamente fiel a su propuesta habitual. Cerrar todos los espacios, a costa de no tener ni la más mínima oportunidad de divisar a Ter Stegen en casi todo el partido. Lemar y Saúl ejercían de doble lateral, viviendo a 75 metros de la portería contraria y Griezmann y Costa, jugaban por detrás incluso de los interiores azulgranas. La consecuencia fueron casi 80 minutos de posesión insulsa azulgrana con más efecto defensivo que atacante, llena de pases de seguridad hasta en tres cuartos de cancha, y ni siquiera una salida en contragolpe mínimamente peligrosa del Atlético. Un auténtico suplicio para el espectador neutral.

Pero en el primer saque de esquina atlético, (sí el primero) un arrastre masivo al primer palo engañó a toda la defensa azulgrana y al propio Ter Stegen, para en el segundo palo y en un dificilísimo escorzo, Diego Costa marcara su primer gol contra el Barça. A partir de ahí, Valverde sacó a toda la artillería disponible (Malcom y Dembélé) para en un descontrolado ir y venir, acabar empatando en el último minuto del tiempo reglamentario, al aprovechar el díscolo francés, un exceso de atención colchonera sobre Messi, que todavía acertó a meter la punta del pie y dejar frente a Oblak al “Mosquito” que con amague infartante incluido, acabó por alojar el balón en la red, tras pasar bajo las piernas de Oblak y no poder ser despejado por Lucas Hernández, quien se pasó el partido dando vueltas ante cualquier mínimo contacto, por cierto.

Siendo esta la segunda temporada de Valverde, me decepcionó muchísimo el planteamiento y desarrollo del partido por parte azulgrana. Parecía un partido de época de crisis, donde se intenta evitar a cualquier precio verse expuesto ante la posibilidad de ser humillado. Hubiera sido un aceptable encuentro para septiembre de 2017, no para estas alturas. Y es que, sintiéndolo mucho, uno se ha acostrumbrado a degustar foie, jamón ibérico y trufa negra tras quince años de Messi, y el Chopped con paté a la pimienta, aún saludable y comestible no nos seduce en absoluto. 

He leído de algunos optimistas que el gol azulgrana hubiera llegado en cualquier caso y que el accidente fue el gol de Costa. Pero, ¿alguien se cree que con 0-0 Valverde habría enloquecido el partido?. Nadie verdad. Pues eso. A mí nunca me puede gustar un planteamiento de partido que busca no perder. Aparte de que si no eres el Atlético de Simeone, el Milán de Capello o la Juve de Trapattoni, es un seguro de derrota a medio plazo. Puedo entender que el Atlético esté tan imbuido del espíritu cholista que incluso disfruten con el sufrimiento de sacar un 1-0 contra cualquiera, pero yo no he venido a esta vida para sufrir, y quiero que mi equipo vaya a buscar la victoria, arriesgue en el planteamiento y entretenga durante el partido; porque, no lo olvidemos, solo cuando hemos sido valientes, hemos dominado el fútbol europeo. El Barça, nos guste o no, no gana una Champions siendo 4º en la Liga, tiene que ser indudablemente el mejor, como demuestra el hecho que las 5 Copas de Europa han ido acompañadas de campeonatos de Liga, e incluso 2 con tripletes. Tengámoslo siempre presente.

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