Golazo de Dembélé, y poco más que parece haberle redimido.

Menuda temporadita que llevamos con el amigo Dembélé. La misma noche anterior al partido con el Tottenham, me pidieron intervenir en la radio para hablar del chico. Así e presentaba el último partido de la fase de grupos de la Champions, hablando más de los retrasos de Dembélé, que de la ausencia lamentable en una convocatoria del partido donde no te juegas nada de la perla de La Masía, Riqui Puig.

Valverde había convocado a todos los disponibles del primer equipo, incluyendo a Messi, Suárez, Ter Stegen , Jordi Alba y Piqué, todos en el banquillo. Debutaban en Champions Juan Miranda, para dar descanso en la banda izquierda al de L’Hospitalet, y Aleñá, cada día más en dinámica primer equipo, afortunadamente. En el medio volvía Arthur, y arriba, tridente inédito con Coutinho, Munir, y el protagonista de la semana, Ousmane Dembélé.

Todavía no se habían asentado los dos equipos, cuando Dembélé se aprovechó de la candidez del lateral nobel Walker-Pieters, para echarse al monte en conducción, y en un alarde de condiciones con ambas piernas, desbordar con la pierna izquierda, recortar dentro del área al desaforado rival que venía a tapar a la deseperada el presunto disparo con la derecha, para acabar definiendo cruzado de nuevo con la izquierda, en seguramente uno de los mejores goles de la competición esta temporada. Un gol a la altura de muy pocos y que define bien las virtudes del francés, la rapidez en la conducción, el desborde, y la calma para la definición apoyado en su facilidad para dominar ambas piernas.

El Camp Nou se vino abajo y muchos se lanzaron a perdonarle sus tropelías disciplinarias en los entrenamientos, tras noches en vela jugando al Fortnite seguramente. Pero no es menos cierto que tras ese fulgurante destello no aportó absolutamente nada más positivo, en un partido intrascendente por otra parte, y sí que vivimos algunas de esas pérdidas irresponsables que montaron transiciones de parte de los ingleses, casi siempre afortunadamente bien resueltas por la pareja de centrales zurdos, Vermaelen y Lenglet, éste último sintiéndose bastante a gusto en el perfil derecho, en otra magnífica noticia por parte del central francés.

Poco a poco, según avanzaban los minutos, un necesitado Tottenham, pese a que el tempranero gol del PSV en Milán estuvo clasificado en casi todo momento, fue haciéndose dueño del partido, aunque chocando siempre con la buena actuación de nuestros centrales, y si alguna vez los superaban, un infranqueable Cillessen, se mostraba exultante pese a la falta de continuidad a la que le condena el nivel del intratable Ter Stegen. El holandés demostró, como casi cada vez que juega, que está para ser titular prácticamente en cualquier equipo de los clasficados para los octavos de Champions. Se hace difícil pensar que podamos mantener semejante dupla de porteros por muchas temporadas más. Además, Jasper merecería que se le dieran todas las facilidades para su salida, dado su rendimiento y actitud estas tres temporadas.

Al final el Tottenham, por el mismo paso del partido fue acercándose al empate, que por fin encontró a pocos minutos del final por Lucas Moura, que ya había sido negado por nuestro porterazo holandés en un par de ocasiones antes, habilitado por el grandísimo delantero Harry Kane, que sacó al central de sus sitio para acabar entrando por la espalda de un Semedo, cuya mejora el último mes no esconde un manual de malas prácticas defensivas preocupante, y que tan solo su brutal velocidad eclipsa parcialmente. Antes había salido un rato Messi, quien en modo ahorro de energía apenas lanzó un par de pases marca de la casa en el rato que estuvo sobre el campo.

Al final, empate y todos contentos, pues el Inter fue incapaz de remontar en Milán al PSV y merecidamente quedó eliminado del bombo de octavos, donde sí estará el Tottenham Hotspur, cuya propuesta futbolística es mucho más sugestiva, y que tiene una buena pléyade de futbolistas de nivel que le pueden dar un susto a cualquiera.

En el barcelonismo, el debate de Dembélé cada vez más azuzado, para abrir otro cisma, como si no tuviéramos ya suficiente. Yo sigo pensando que no es el jugador que el Barça necesita, y mucho menos si su cotización sigue subiendo hasta permitirnos recuperar la inversión realizada, pues el escenario de juego que yo quiero para el Barça no dará lugar a páramos tras los centrales y laterales contrarios que pueda explotar la velocidad y el regate de Dembélé. Sin embargo, un chico que ya se puso en rebeldía para forzar su llegada al Barça y que ha llegado (que se sepa) un par de veces tarde, horas no minutos a los entrenamientos, no me parece que tenga la predisposición para dejarse orientar personal y futbolísticamente para mejorar su encaje dentro del grupo y del fútbol del equipo. Sé que no es una opinión muy popular a día de hoy, pero veo tan difícil que la pueda cambiar, como que el club tenga la visión suficiente para venderlo en el momento adecuado que podría ser el próximo verano si sigue teniendo los impresionantes números de este comienzo de temporada. Y es que como dice @eldeu, yo estoy harto de correr.

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