En manos de Valverde sin excusas

La decisión de la renovación de Ernesto Valverde por un año más y otro opcional ha transmitido un halo de poca ambición y de seguir instaurados en la rutina del cortoplacismo, de alabar los resultados por encima de las sensaciones.

El propio comunicado oficial posee una introducción con el acuerdo y el siguiente apartado habla de números de récord. Una total declaración de intenciones. Poco importa el juego si se consigue metal. Veremos cómo se comporta la cúpula de volver a vivir una debacle como la de Roma.

El gran Manel Vidal miembro de La Sotana resume a la perfección el sentir general: Una temporada más (o dos) de patata y judías con un poco de aceite para cenar, de follar con la luz apagada y los calcetines puestos e ir de vacaciones al camping de la Ballena Alegre.

Valverde tipo cabal por definición, genera respeto entre prensa, directiva o los propios jugadores, pero que mantiene al aficionado en el letargo. Cómo bien dice no le gustan los experimentos. El equilibrio se conseguirá corriendo y no desde el orden, se priorizará minimizar virtudes del rival que potenciar las nuestras y por supuesto jugará Ivan Rakitić, el cual estará más contento que el propio Valverde.

Quizás la del croata nos marcará el camino. Tenemos un desvío, un camino mantiene la monotonía y el otro te evoca a confiar plenamente en el buen hacer de Arthur Melo y Frenkie de Jong. Se dice que está plantilla es mejor que la anterior (en mi opinión excesivamente asimétrica) pero lo que es cierto que la 2019/2020 será la de mayor talento asociativo.

Aquí radica la mayor crítica hacia el técnico. Tener un estilo reconocible es capital. Se entiende que el pasado curso no fuera prioritario tras la sacudida que provocó la salida de Neymar Jr., pero en este ha sido una absoluta decepción (por el momento, sin vistas a mejorar).

La otra es el trato vertido a la Masía en el que suelo defenderlo de forma impopular. Es cierto que no se entiende las decisiones en relación a Juan Miranda, su cambio en Levante, dejarlo fuera del entrenamiento del primer equipo un día después y dejarlo en la grada en San Mamés. Inexplicable. Le defiendo porque para mí un nombre estaba por encima del resto, se trata de Carles Aleñá y lo ha manejado de forma excepcional.

Gestiono a la perfección la recuperación de su lesión y esta temporada será un jugador en dinámica plena de equipo titular. Se lo ha ganado el mataronense y el Txingurri le ha dado paso. Eso sí, la temporada que viene ya tendremos a Moussa Wagué, Oriol Busquets o Riqui Puig que tras una campaña instruidos por el gran García Pimienta estarán disponibles para ser realidades.

Los nombres a sustituirle tampoco generaban un consenso unánime. Quique Setién el cual posee un estilo idóneo genera dudas en cuanto a sus formas, Óscar García tiene poca experiencia en élite y parece más ligado a Víctor Font, Ronald Koeman o Roberto Martínez podrían alejarnos aún más del juego de posición y Laurent Blanc es una incógnita tras tres años sin sentarse en un banquillo.

Tampoco quiero que se me malinterprete. Personalmente hubiera apostado por alguno de los citados anteriormente, con mayor debilidad hacia Setién o me hubiera arriesgado con nombres que han sonado menos como el de Erik ten Hag o mi apuesta, García Pimienta. Si esta renovación no me provoca la desilusión de muchos, es por pensar que este brutal formador estará preparado para asumir el reto en su final.

En fin, vayamos a las certezas. Seguiremos en manos de Valverde pero esta vez sin excusas. No habrá grises. Es cierto que nuestros principales rivales domésticos lo habrá vivido como un mazazo porque tan cierto es que no provoca estímulos como que a nivel competitivo convierte su equipo en un animal competitivo insaciable. En tonos blaugranas esto no es suficiente para la excelencia en el viejo continente y con lo que dispondrá debe mostrar una evolución en su juego, o blanco o negro.

Un comentario sobre "En manos de Valverde sin excusas"

  1. Salvo a Blanc no veo a nadie mas capacitado para dirigir al equipo, creo que se le exige demasiado a Valverde cuando el no es el culpable de la nefasta gestion deportiva de los ultimos años, en el filial y en el primer equipo.
    Se le exige un gran juego cuando apenas tiene plantilla para hacerlo, se le exige q suba a chicos del B cuando estos o son juveniles o recien llegados al professionalismo. Me sorprende muchisimo la ignorancia que hay acerca del trabajo de Valverde.

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