Clasificación en tres actos con traca final

Tras las numerosas sorpresas que se venían desgranando partido tras partido en la vuelta de Champions, que han ido liquidando consecutivamente a algunas de los últimos verdugos del Barça en toda la década (Roma, Atlético y Bayern), así como al eterno rival, en estado de shock tras la exhibición de los jóvenes holandeses en el jardín de Messi, se presentaba el Olypique de Lyon en el Camp Nou, con un resultado peligroso como el 0-0 de la ida, engañoso por el desarrollo del partido, pero sumándole la presencia en el segundo envite de su mejor jugador, Nabil Fekir, que, afortunadamente solo estuvo a la altura en sus declaraciones finales sobre la grandeza de Messi.

Valverde, quizás escarmentado de ver las barbas del vecino cortar, decidió plantar su once más titular en el campo, con Coutinho en el extremo izquierdo ante las molestias musculares, de las que desgraciadamente ha recaído el francés Dembélé, y consecuentemente con Sergi Roberto en el lateral, una vez roto el binomio Dembélé-Semedo. Además, desde el minuto 1 se pudo observar que los culés iba “per feina” y no estaban dispuestos a dejarse sorprender por un tempranero gol que les obligara a remontar la eliminatoria, pues a los 10 minutos, ya se había tenido que estirar felinamente el portero portugués del OL, Anthony Lopes a llegadas de Messi y Suárez. Coutinho tiraba muchos desmarques verticales para estirar al equipo por izquierda, y parecía con una actitud menos melancólica que otros días.

El gol parecía cuestión de tiempo, y tuvo que ser en una confusa jugada tras pared de Messi hacia Suárez, que pareció mucho más penalti en vivo que en la repetición, tras la que de hecho me inclino claramente por el no penalti. Sin embargo, al existir contacto, entiendo que el VAR no podía entrar, y Messi en una réplica perfecta del penalti que dio a Checoslovaquia la Eurocopa de 1976, tumbó al agil pero excesivamente nervioso Lopes y suavemente levantó por el centro el esférico para poner al Barça en ventaja.

Pocos minutos después, en una salida rápida, el mismo Lopes se daba un golpe en la cabeza con el suelo, que le costó la sustitución antes del descanso. Poco antes, en una extraordinaria jugada de ataque del Barça, Arthur (magistral todo el primer tiempo) encontró en la frontal del área a un renacido Luis Suárez, que pareció durante toda la noche aquel de 2015 y 2016. El uruguayo, controló, giró y se plantó ante el portero para ceder a puerta vacía al necesitado de rehabilitación Coutinho, que puso distancia en el partido y en la eliminatoria. Así se llegaba al descanso con un resultado quizás corto para los méritos contraídos, pues en los últimos 10 minutos, el nuevo guardameta francés, ya tuvo que emplearse a fondo en alguna ocasión.

Con la llegada del segundo tiempo, también se abrió un segundo acto, mucho menos positivo y luminoso, huérfano de toda autoridad sobre el partido y por qué no decirlo energía. Fueron unos minutos, incluyendo un gol del OL a balón parado horriblemente defendido por el equipo, aunque hubiera falta a Lenglet, en los que reapareció la peor vesión del Barça de Valverde, esa de Roma o Leganés. Sin embargo, esta vez, Valverde agitó al equipo con los cambios, y sin ser del todo claves en el partido, pues su actuación fue más bien pobre en ambos casos, Vidal y Dembélé despertaron al equipo con su intensidad y profundidad respectivamente.

Y ahí se abrió el tercer acto, la traca final que puso el broche al partido y a los octavos, con la estelar presencia en todos los tantos de la Bestia Parda desencadenada pero selectiva en sus intervenciones. Primero, recibió de Busquets y tras desparramar un par de defensas en el área, depositó con cierto suspense al tocar el portero el balón en la portería y acabó con los ays de las gradas. Un par de minutos después, recibió en campo propio y fue en vertical hasta el área para inventarse un pase que no existía en absoluto para con una precisión de cirujano con su pierna derecha, esa que Pelé categorizó como mala, habilitar a Piqué que venía lanzado en una de sus excursiones habituales, que esta vez sí que acabó con el balón en las redes. Y para finalizar, Messi volvió a liderar otra contra para acabar dejando solo ante el portero a Dembélé quien por debajo de las piernas del portero, como viene siendo habitual en él, certificar la goleada y la clasificación a Cuartos de Final por decimosegundo año consecutivo, un hito que para un levantarrecopas como servidor, pone en perspectiva la época que estamos viviendo.

Veremos quién nos toca en Cuartos y Semifinales, que se sortean del tirón este próximo viernes, pero estamos en la misma situación que el año pasado: clasificados para Cuartos en Champions, en la final de la Copa y con una buena ventaja en la Liga. Esperemos que este año, pasemos el rubicón de los Cuartos. Si es por el indicador del #Bestiapardometro, creo que estamos ante una oportunidad importante.

Bestiapardómetro (2).jpg

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