Amedrentando Europa bajo el regazo del Camp Nou

La victoria en Old Trafford en aspectos estadísticos es absolutamente incontestable. Primera victoria en el feudo mancuniano en nuestra historia, nuevo partido de Marc-André ter Stegen sin encajar un gol, es más, el teutón no recibió ningún chute a puerta, con 6 en contra somos el equipo que menos goles ha encajado en la UEFA Champions League y el único conjunto invicto en la máxima competición de clubes del viejo continente.

Incluso si vamos más allá del resultado y comparamos con otros duelos en la misma altura del torneo fuera de nuestro hogar se puede mostrar una mejoría con respecto a campañas donde incluso fuimos campeones. En Europa no siempre se puede ganar derrochando belleza y siempre hay que saber sufrir. Esa es la piel curtida de un equipo campeón.

Aún así el cisma más purista en torno al juego de posición siente cierto resentimiento ante una propuesta poco preciosista, en multitud de ocasiones centrado en minimizar las virtudes del rival dejando de lado potenciar las propias, con Ivan Rakitić ultrajando el pasto -de forma muy profesional eso sí- que en su día pisó Xavi Hernández y con Gerard Piqué como principal estandarte de conseguir tener la eliminatoria muy encarrilada.

Tampoco se nos debe culpar diciéndonos que nos hemos quedado ciegos de haber mirado tanto la grandeza del Sol que creó Pep Guardiola. No pedimos aquella excelencia, pero sí una aproximación, en definitiva, queremos vivir dos horas de disfrute propio viendo un partido de fútbol. Comentando que es una de las mejores propuestas teniendo en cuenta el escenario -no tanto el estado del rival-, parece paradójico no sentir plenitud.

Esa sensación de amargura tras la victoria no viene dada por este triunfo que nos regala un cuestionado Sergio Busquets, para un Lionel Messi que podría realizar semejante asistencia con una venda en los ojos para que su amigo Luis Suárez no rompa su mala racha por un roce de Luke Shaw, ni pueda celebrar por todo lo alto un tanto ante una afición que le ha regalado todo tipo de improperios por la revisión del VAR. Dicha percepción viene tras vivir dos tercios de los 4.410 minutos jugados esta campaña en la más absoluta mediocridad futbolística.

Dejando distorsiones estilísticas a un lado, una de las grandes certezas es el Camp Nou. En Inglaterra catalogan de milagro una posible remontada, incluso más sonora que podría representar la que vivieron en París con un equipo de circunstancias, dada la multitud de bajas. No deja de ser ya habitual que Nasser Al-Khelaïfi y sus petrodólares copen los libros de historia de estos clubes y sus remontadas más épicas.

La reacción del Manchester United con la llegada de Ole Gunnar Solksjær y su impacto inmediato no fue únicamente por el forzoso despido auspiciado por los jugadores ante un José Mourinho que se va quedando oxidado. El noruego ha devuelto la competitividad con un rico libreto táctico e incluso su defensa de tres centrales y una medular sin Nemanja Matić y Ander Herrera, mantuvieron la compostura y solo cayeron ante la imprevisibilidad del 10.

Aún así parece complicado que no reciban un tanto y tampoco se prevé que salgan a tumba abierta. Lo lógico es un planteamiento similar al de la ida, incluso con la presencia de tres centrales pese a no poder contar con Shaw por sanción y llegar a los minutos finales con opciones de poder sorprender con algún latigazo de Paul Pogba y Marcus Rashford sobre todo.

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Posible XI de Ernesto Valverde sin descartar la posibilidad de repetir la alineación de Old Trafford. Infografía propia vía App LineUP11.

Es posible que Ernesto Valverde modifique dos jugadores de su once de Old Trafford. Un recuperado Ousmane Dembélé por un Philippe Coutinho que va superando su apatía y un Sergi Roberto que lleva consigo la consigna de ir a por el partido en contraposición de Nélson Semedo que suele ocupar el carril diestro para minimizar las virtudes del rival. Aunque tampoco es descartable que repita la misma propuesta.

Veremos un estilo mucho más reconocible y dominante, sumándole a ello la intimidación de un Camp Nou que lleva 30 partidos en Europa sin ver perder a su equipo y sin encajar más de un gol. De conseguir sorprender los mancunianos estaríamos hablando de una proeza de proporciones bíblicas, al estilo que hicieran en París, similar -no tan bestia- como la hecatombe de Roma o como cuando aquel asesino con cara de niño destruyó al Bayern München en nuestro templo. Cuando los nervios os hagan dudar -algo que ocurrirá- recordar al 10 y su empeño por enterrar el atávico fatalismo culé.

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