La injusticia en Leo Messi

Puede que Leo Messi sea el ser más injusto sobre la tierra. No hay persona que haya provocado tantas injusticias, que haya hecho ladrar tanto a aficionado ajeno o rival con  “merecieron más, pero el Barça tiene a Messi”, como si fuera trampa, un fallo en el sistema imperfecto futbolístico que provoca injusticias sin ton ni son. Y puede que así sea. Que el Liverpool fuese mejor, jugase mejor y propusiese más. Pero dejemos de hablar de valores universales para rendirnos a lo inevitable. Que Leo Messi es un fallo porque solo hay uno, y eso lo convierte en(nuestra) suerte y(su) desgracia. Jurgen Klopp lo alabó, y Leo lo mató. Quizás sí que es injusto.

Llevo días pensándolo, dando vueltas sobre qué clase de especie es Messi en el submundo de los futbolistas. Pero es que no encaja. No es un futbolista. Aquí hace falta subrayar que su aparición futbolística es una ruptura, un terremoto que ha roto moldes y concepciones, que ha reescrito el relato de este deporte y, en buena medida, de la cultura popular. Messi es una hipérbole bruta. Sus goles, sus pases, sus gestos, incluso sus pocas palabras, soltadas en cuentagotas y siempre con esa medio sonrisilla de quién no sabe de su impacto, solo lo intuye. Porque si Messi fuera consciente de qué es ser Leo Messi implosionaría. No sería capaz de resisitirlo. Nadie podría. Ser Messi no es la autoconsciencia del futbolista, del pintor o del panadero, es otra cosa.

Así pues, tras darle vueltas permítanme que cree, si es posible, añadir una categoría, mejor dicho, una especie que no es la de futbolista, pero sí parte de ella; Leo Messi es un metafutbolistaHa trascendido. Va más allá. En este punto regreso a la injusticia y la justicia, dos términos abstractos, universales e inalcanzables para cualquier ser humano. Pues Messi los ha poseído a la vez, los ha destrozado y se ha apoderado de ellos. Es justo e injusto a la vez dependiendo de en qué lado esté uno sentado(Pobre Klopp). Y no solo esto, sino que Leo ha añadido a su palmarés futbolístico una cantidad de adjetivos demencial, provocando un delirio generacional en la adjetivación; con Messi es imposible. No los hay. No sirven. Seguimos buscando el adjetivo definitivo.

Decía Jürgen Klopp que no hay quién le tosa a Messi, que es el mejor. Quién sabe si por acontentarle, como intentando apaciguar la tormenta. Pobre Klopp. No sabe que no existe un ser más despiadado con el rival que Leo. No sirven ni los mimos previos ni la cacería en el verde(quién no recuerda a Messi callando el Bernabéu con el labio ensangrentado y una gasa como testigo). ¿ Pero qué sabía Klopp de todo esto, él, que nunca se ha enfrentado a Messi? No se lo tengamos en cuenta. Lo probó todo. Y es que la única posibilidad que existe para frenar a Messi es la de haberte enfrentado a él tantas veces que puedas llegar a intuir, si hay suerte y Leo está pocho, qué hará. Enjaularle, cómo avisó Mourinho. Ni la exuberancia de Virgil van Dijk- qué tio, ni se despeinó persiguiendo a Leo- fue suficiente. Pero no le echemos la culpa a él tampoco.

Cada gol que mete es uno menos para el último. Eso es lo verdaderamente injusto. Que Leo se acabe, que pese a su condición divina se apague como todos nosotros. Qué injusticia.

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