Coutinho y Dembélé marcan el ritmo

La columna vertebral del Barça, la mejor generación de la historia, no ha sido capaz de sobrevivir al paso del tiempo. Nadie es impune a ello. Ernesto Valverde reconstruyó un castillo con las herramientas que tenía disponibles tras su llegada, cuando ciertas dicotomías -como la relación entre Leo Messi y Luis Suárez tras la marcha de Neymar- parecían resquebrajarse. Cuidando a Sergio Busquets -acercándole a Ivan Rakitić- durante la primera temporada, potenciando las virtudes de Jordi Alba, buscando nuevas relaciones… Sin embargo, aún con algunos años por delante para seguir disfrutando de Messi y sus compañeros, la mirada al futuro nunca fue tan importante ni estuvo, a su vez, tan cerca.

En la hoja de ruta a corto plazo del Txingurri, una de las pocas demarcaciones sin un claro titular en el once titular del Barça es la del extremo izquierdo. Aunque llegaron a ser pareja de baile, ahora solo uno puede acaparar el foco de la pista. Se trata de Philippe Coutinho y Ousmane Dembélé, dos futbolistas que comparten posición, pero que difieren en muchos más aspectos de los que comparten. No obstante, Valverde tiene en su haber la posibilidad de combinar una de las piezas dependiendo de los movimientos que busque y del plan de partido. Veamos en qué contextos sea pueden adaptar.

En esta temporada 2018/19, Coutinho y Dembélé empezaron compartiendo el mismo lado. Un Barça de posesiones interrumpidas y con falta de fluidez y generación -pese a la pólvora que acumulaba-, partía con Jordi Alba y los dos actores en el sector izquierdo. Sin embargo, cuando Arthur Melo comenzó a impartir sus ritmos en el interior izquierdo, el trio dejó de compartir minutos. Brasileño y francés se pisaban zonas de influencia respectivas con asiduidad -aunque Ousmane iniciaba pinchado en banda- y su relación fue finita. Con Arthur como parte de la orquestra, solo uno podía -y puede- ser parte de la ecuación.

Aunque Coutinho ya jugó como interior en Liverpool y con la canarinha, el contexto era muy dierente. En Anfield, primero como extremo y tras la llegada de Mohamed Salah como interior, tenía un peso estructural muy grande. Se movía con absoluta libertad, bajando hasta la base de la jugada y siendo, también, resolutivo de cara a la finalización. Con la selección, repercutió como centrocampista para paliar el déficit asociativo de los laterales, para enlazar los ataques con Neymar. El Barça, sin embargo, demandaba otros tangibles.

Uno de los mecanismos -a veces el único- que ha dotado al Barça de profundidad en los ataques establecidos en campo contrario ha sido la diagonal de Leo Messi a Jordi Alba. En el 4-4-2 de la 2017/18, la zona quedaba despejada para el lateral catalán, pero con una pieza adicional en el 4-3-3 actual, es necesario un movimiento sin balón del delantero de banda. Y Coutinho lo ha entendido mejor que Dembélé. Con Messi liberado, ya sea en el centro o ligeramente a la derecha, Alba inicia un movimiento vertical que el brasileño debe entender. Philippe se mueve hacia dentro para ser una opción potencial de recepción del esférico entre líneas y para liberar la banda a Alba. Incluso ha llegado a comprender que el desplazamiento hacia dentro puede hacerlo desde un escalón inferior -no desde el pico del área- puesto que cuando recibe el lateral, Coutinho es una opción desde una parcela más centrada, desde donde puede lanzar su típico disparo al palo largo. Sin previa acción, los defensores le decantan al brasileño para impedir la finalización, pese a que es capaz de armar la pierna con mucha rapidez.

Por otro lado, Dembélé ofrece unos registros diferentes. El francés juega a muchas más revoluciones, algo que no siempre es positivo. Sin embargo, tiene un perfil muy buscado en el fútbol actual. Ante un escenario global en el que la apuesta por ideas proactivas con el balón se han ido difuminando y muchos entrenadores optan por bloques bajos, agitadores como Dembélé son necesarios.

20190227-636869037796927386_20190227223832079-k0DD-U46744529401AyF-980x554@MundoDeportivo-Web
Ernesto Valverde observando a Ousmane Dembélé.

Las lesiones, en la primera temporada, y los problemas extradeportivos, en la segunda y actual, no han permitido a Ousmane mostrarse con regularidad. El ‘factor ambidiestro’ es muy valioso de cara a las situaciones de uno contra uno, una de sus virtudes. Pudiendo, así, jugar en ambos lados explotando la diagonal interior. Cerca de Jordi Alba, Valverde aún no ha conseguido otorgarle una zona o movimiento que consiga favorecer a Dembélé sin repercutir en las opciones ofensivas de Alba. Si bien debe partir abierto para dejar esa zona al lateral después, o bien debe comenzar en una posición más centrada, donde no siempre alcanza la punta de finura necesaria para manejarse con comodidad.

El Dembélé más amenazador emerge cuando menos necesita pensar. A campo abierto, la velocidad es un activo muy importante para explotar las transiciones ofensivas. Ante una evolución de Messi hacia un futbolista con una incipiente mejora en la creación -se posiciona para ver el fútbol de cara- un regateador como Ousmane -añadiendo a la operación la dirección que está tomando la carrera de Luis Suárez- es una bendición. Sin embargo, en algunas ocasiones puede ser contraproducente. Aunque ha mejorado en dicho aspecto, la pérdida de balón del galo cuando el Barça no ha sido capaz de asentarse en campo contrario, con la consecuente facilidad para recuperar el esférico, es una amenaza directa a la transición defensiva azulgrana.

A partir de sus diferencias, Valverde ha podido elegir el perfil conforme a sus necesidades. Pero en la coyuntura estructural recae parte del peso: quién forma como interior izquierdo, los movimientos de Jordi Alba o la tendencia de recorridos hacia el centro de Messi. En el corto plazo, el único punto de confluencia entre Coutinho y Dembélé es el 4-2-3-1 en el que el francés se desplaza a la banda derecha y Coutinho, desde una altura ligeramente inferior, se mantiene en la izquierda. Sin embargo, por el momento parece ser un recurso -muy lejos aún de un posible discurso- para situaciones muy puntuales, donde el Barça necesite goles.

Aun siendo dos importantes apuestas en el plano deportivo y económico, el camino de Coutinho y Dembélé como actores principales es difícil de dibujar. Pero Valverde tiene y tendrá el poder de escoger con quiénes bailan Messi y Suárez, pero Ousmane y Philippe quieren marcar el ritmo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s