Esto es lo que hay

Existen pocas sensaciones tan placenteras como un “te lo dije” con sonrisa pícara y emoción contenida, como cuando no celebras un gol ante un exequipo al que en el fondo no guardas tanto cariño. Decíamos la semana pasada que la pretemporada ni sirve ni vale para nada y, por si el tropiezo en La Catedral no hubiese sido suficiente prueba, Valverde se encargó de ratificarlo en la rueda de prensa previa al choque contra el Betis. Sí, os puedo confirmar que hoy jugamos contra el Betis.

Preguntado por la preparación física dictada por la doble gira intercontinental, Ernesto se desmarcó mejor que algunos de sus hombres al asegurar que “no creo que tuviera influencia. En la segunda parte vivimos en el campo del Athletic”. Y para que nadie (mal)entendiese que comulga con esta fórmula veraniega de pasar más tiempo en el avión que en el campo, matizó que “esta semana tuvimos más margen para entrenar”. Venga, circulen.

No estamos acostumbrados a que transcurra tanto tiempo entre un partido y otro, por lo que esta semana de insoportable ruido extradeportivo —la penúltima, lo prometo— bien podría tomarse como una pretemporada adicional en la que realizar ajustes físicos y tácticos. A ver si esta sí sirve y vale para algo. Encantado de que me desmientan.

Diez días que han dado para mucho; para que Cou se enfundase la ’10’ del Bayern y afirmase querer estar muchos años en la institución bávara —será el calor, pero cuesta creer que ejerzan su famosa opción de compra—, para que nuestros atacantes fuesen cayendo como moscas por problemas físicos, para seguir viajando en la impredecible montaña rusa geopolítica de Neymar y para comprobar cómo nuestro faro argentino no está todavía a punto para la competición.

Teniendo en cuenta estos factores, que no son pocos, cabría preguntarse cómo está Valverde, cuestionadísimo líder de un equipo con mala cara. El Txingurri debió leer algún tratado filosófico en vacaciones porque ha arrancado la temporada con metáforas desconcertantes: “si me comparo con un amigo que está en Ibiza estoy peor, pero si lo hago con otro que está rescatando inmigrantes estoy mejor”. ¿Está claro?

Uno no sabe muy bien qué esperar del partido contra el Betis; quizá la única certeza sea que Rafinha terminará el encuentro como nuestro mejor hombre a la espera de definir su futuro. Arturo Vidal, de quien se habla como transferible con destino a París o Milán, podría actuar de falso ‘9’ para liberar al recién llegado Griezmann, del que como no podía ser de otra manera se espera rendimiento inmediato.

Para completar el ataque, si bien el corazón podría sugerir a Valverde dar una oportunidad a Carles Pérez, su cabeza le hará con toda seguridad apostar por el comodín Sergi Roberto. En la sala de máquinas sería una sorpresa no ver juntos a Busquets y De Jong repartiéndose las tareas del inicio de la creación azulgrana, acompañados muy probablemente por el ojito derecho del profesor Ivan Rakitić.

Como diría el propio Ernesto, esto es lo que hay. A la espera de definir una plantilla con exceso de masa salarial y de centrocampistas y de que se resuelva por fin la telenovela global de Neymar, los culés viviremos no una ni dos sino tres jornadas de Liga con sabor circunstancial. De pruebas. Por mucho que nos empeñemos, estos tres partidos ni marcarán el devenir del curso ni nos darán muchas pistas de lo que será de verdad el Barça 3.0 de Valverde.

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