Casi todos somos Valverde

Casi todos somos Valverde, casi todos estamos más cerca de ver la vida a su modo de lo que pensamos. Salimos acomodados, confiamos en nuestras costumbres por encima de todo, aun a sabiendas de que la velada cuenta con serias opciones de truncarse. No obstante, nuestra mente costumbrista nos ha proporcionado interesantes vivencias  con sorprendentes resultados. Por su parte, Valverde ha obtenido crédito suficiente en base a sus innegables éxitos, tanto en España como en Grecia. Ahí está su CV, como también el nuestro.

Sin embargo, ahí tenemos a Ernesto en un estado de permanente inseguridad, dubitativo, titubeante en sus palabras y conservador en la toma de decisiones. Cada día del Txingurri parece tan normal como el de cualquiera, un día más de su vida extraordinaria sin nada trascendente ni a tomar en cuenta, repleto de automatismos. Esa faceta humana es la que le convierte, precisamente, en un técnico mundano.

Mejor corrector de partidos que inicio, sus alineaciones siempre han sembrado dudas por aquellos efectivos utilizados, anteponiendo el resultado al juego y posibilidades de crecimiento potencial de sus figuras. La poca osadía demostrada hasta la fecha es un hecho que ha ahondado en la confianza de la afición sobre el técnico. Miranda, Aleñà y Riqui Puig son algunos ejemplos. Pero este apartado no sólo lo ocupan los canteranos, sino también los jugadores del primer equipo.

La apuesta de Semedo como primera opción en el lateral derecho es fiel imagen de lo comentado. Suplente hasta este verano, con ofertas de otros clubes que Valverde se ha encargado de rechazar por darle total confianza, cuando se torció el partido en Navarra el técnico volvió a sus costumbres: Sergi Roberto, que había empezado el encuentro como interior, retrocedió al lateral con carácter de urgencia. Al final echó mano de los suyos, como nuestro yo de niño que se refugia en los juguetes de la infancia para solucionar los problemas.

Otro ejemplo es Rakitić, jugador de contrastada calidad que une salida de balón con contención para proteger y equilibrar al equipo. El croata ha sido un fijo en los esquemas de Ernesto sin importar el desarrollo de los partidos, sin apenas descanso y solamente entrando en la rotación para partidos residuales. Durante esos minutos, en ocasiones el equipo ha desarrollado un juego fluido en posesión ofensiva, desapareciendo así las transiciones y dando lugar a un juego más coral, dinámico y vistoso. De este modo se han visto fragilidades y desorden a la hora de defender, momento en que el Rakitic se convertía en primer recurso, seguido del chileno Vidal, acabando así con el atrevimiento del Txingurri.

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Momento de la sustitución de Frenkie de Jong por Ivan Rakitić durante el partido contra el Valencia CF. | Foto: FC Barcelona.

Recurrir a ellos ha sido como volver a casa de tus padres e irte con los tuppers llenos. Cubres el trámite de verlos y te vas con la compra hecha. O lo que es lo mismo, contentas a jugadores con nombre, corriges al equipo e intentas asegurar la victoria. Recurrir al interior en primera instancia es como llevar a la persona a la que quieres conquistar a tu bar de confianza cuando podías arriesgar y probar algo más atrevido y diferente. La primera opción no defrauda, sabes que funciona, pero no llega a satisfacer, no se queda en el paladar. En cambio, la segunda opción suena más sugerente. Quizá no sea mejor pero sí parece más apetecible.

Porque así, con todo, Valverde ha sido como quedar con la chica que te gusta y después pifiarla justo en el momento más inoportuno. Ha sido conformarse con las croquetas de mamá. Como alternativa, sobretodo en casa, son perfectas, pero sabes que hay vida más allá de ellas y que es buen momento para apostar por algo más sorprendente. Siempre se puede innovar en la cocina, así como en el fútbol.

Pero algo parece que está cambiando en la mentalidad del técnico, ya que las sorpresas de Ansu Fati y Carles Pérez han pasado de parecer un oasis a ser una realidad. Si bien se debe a las bajas en ataque, mientras que antes había un Boateng, ahora hay un canterano. Mientras antes había un Rakitic – Vidal, ahora hay un De Jong – Arthur. Quizá pueda deberse a que el técnico sienta que está cerca de abandonar la ciudad Condal y se ha dejado llevar, sin importar el resultado y disfrutando del juego de su equipo.

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