El quinto elemento

Aire. Ganar a un desnortado Valencia con más pegada que juego supuso un ligero balón de oxígeno antes de encarar dos partidos consecutivos a domicilio en los que el principal objetivo del Barça debía ser, por encima del resultado, reencontrarse a sí mismo. De Jong y Arthur empiezan a entenderse con la mirada en la sala de máquinas, a Rakitić se le va olvidando haber tenido un pie en Turín y otro en París y la vuelta del Messi más maduro, consciente y conservador con su físico hará que desde hoy mismo veamos otra película.

Agua. En Dortmund tocó capear el temporal amarillo; se sufrió con oficio europeo para arañar un punto que puede ser bueno con la perspectiva que sólo el tiempo otorga. En otro naufragio del principito Griezmann, los culés de verde turquesa no mostraron colmillo y parecieron conformarse con un 0-0 sostenido por ese gigante alemán que se mueve en metro o en patinete por Barcelona. Ter Stegen, que merecía un día en el foco, achicó cubos de agua en forma de paradas cruciales para que pudiésemos volver a casa con media sonrisa.

Tierra. En Los Cármenes el equipo nos confirmará si también este curso va a llevar los deberes hechos a clase en la competición doméstica, que en los últimos tiempos —ya sabéis, 8 de 11, si hasta lo pusimos en una camiseta celebrativa— ha sido escenario ideal para recuperar sensaciones. Valverde invitó a los suyos a lidiar una batalla terrenal en Granada frente un equipo con “mucho entusiasmo e inercia positiva por el ascenso”, para cerrar su comparecencia con un tópico que esta vez sonó a acierto: “en campos así te juegas los campeonatos”. Vamos a fingir que es verdad.

Fuego. La irrupción de Ansu Fati en el ecosistema ofensivo blaugrana ha añadido un punto de efervescencia que, en ausencia de Leo, no han logrado imprimir los contrastados Suárez, Griezmann y Dembélé. La frescura, descaro, entusiasmo y desborde del jo-ven-cí-si-mo atacante convierten en titánica la ya de por sí ardua tarea de mantener la calma. Pero vamos a intentarlo, vamos a crearnos expectativas en silencio.

Esta tarde las llamaradas saldrán del pie izquierdo de Messi, ideólogo y ejecutor cuya ausencia nos ha hecho vivir sin brújula durante ya demasiado tiempo. Ha vuelto el quinto elemento.

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