Ernesto, quítese la corbata o váyase en paz

El FC Barcelona se ha convertido en un equipo sin luz, pero que está plagado de estrellas. Así de paradójico es el fútbol, la realidad y la vida. No son como las constelaciones, que están conectadas y firman grandes vistas en noches iluminadas. Sino más bien; unas estrellas aisladas intentando encontrar su lograr en el universo. En este caso, el campo.

No veo la necesidad de quedarse dónde no se está cómodo, nunca la entendí; es por eso que, o buscas las maneras de acomodarte o te retiras sin más. A veces la adaptación es caprichosa – como la pelota – y cuándo pasamos mucho tiempo en ese proceso en determinada situación (Trabajo, estudios, un nuevo barrio) y seguimos sin sentirnos a gusto; la adaptación se vuelve una simple excusa para no aceptar la realidad.

¿Cuál es la verdad en la relación Valverde – FC Barcelona? Qué Ernesto no ha podido –y capaz, nunca podrá – adaptarse a algo que no siente: La filosofía de juego del Barça.

A las pruebas me remito, la mejor época de Valverde como DT del Barça, fue en ese inicio; cuándo le tocó apagar el fuego de la goleada encajada ante el Madrid y la partida de Neymar. Txingurri, con una plantilla corta y poco jugosa con respecto a la de ahora; creó un equipo a semejanza de él: Pragmático. Un conjunto que presionaba, se defendía bien y tenía un peso brutal en las áreas (Messi, Ter Stegen y varios goles de Suárez). Esto alcanzó para dominar a nivel local; pero no fue suficiente para conquistar Europa… Para viajar y conquistar estadios en el Viejo Continente, además de ser sólido y contundente; necesitas algo de dónde apoyarte cuando el barco tenga fugas: Ideas, estilo, un plan en base de, una ruta yendo a. El Barça no ha tenido de esto último con Ernesto al frente del timón.

¿Y esto por qué será?, ¿Por qué el Barça le cuesta tanto encontrar su identidad qué tantos éxitos le otorgaron años atrás teniendo jugadores con ese famoso ADN para practicar un buen fútbol de posición?

La respuesta para mí es simple pero compleja al mismo tiempo:

Ernesto Valverde no es un mal entrenador, de hecho, hay que darle méritos; llegó con una olla de presión a punto de estallar y culminó con un doblete (intentando olvidar la inolvidable debacle en Roma emulada en Anfield 365 días después). Pero, no siente el juego de posición; ni tampoco sabe implementar lo qué demanda el Camp Nou. Es por eso que, jugadores como Paulinho o Arturo Vidal brillan más que los Griezmann o Coutinho. Uno, son más fáciles de acomodar dentro del verde en el dibujo táctico, dos, son de las características del DT. Le será más fácil encontrarles el lugar apropiado.

¿Por qué este Barca se veía más sólido cuándo replegaba y contragolpeaba qué cuándo intenta desplegar ataques posicionales?, ¿por qué este equipo lleno de estrellas y figuras se ve tan previsible? Y es que los equipos son el fiel reflejo de su entrenador.

Valverde, con todo el respeto, no es DT para una institución como la Blaugrana. La cuál, además de pelear por todos los títulos tiene la obligación de jugar bien y practicar un fútbol vistoso. Y es que, el Barça, cuándo no juega bien; no gana, o se le hace muy complicado.

Ernesto Valverde pensativo en un avión. | Foto: @forca_fcb.

En los últimos años el colectivo se acostumbró al dejarle todo el peso a las individualidades: Ter Stegen, el buen nivel de alguno de los centrales que corregía errores, cuándo Alba estuvo en estado de gracia, la calidad de Busquets, la capacidad goleadora de Suárez y, sobre todo, de Messi. La tarea del DT se hace más fácil cuándo estos nombres te sostienen a lo largo del tiempo, pero siempre hay un detalle; que en algún momento estos no estarán bien y necesitarán de un plan trazado y trabajado con anterioridad, que haya funcionado, esté automatizado y pueda parar una fuga como la de Anfield antes que el barco naufrague.

El fútbol no es coleccionar cromos ni lanzar al campo la mejor alineación que tengas a disposición. Cuando juegan Busquets, Arthur y De Jong juntos da la sensación de que jugamos mejor porque son buenísimos; no pierden balones y son muy inteligentes para ocupar espacios. Pero, en realidad, eso te servirá para momentos definidos; no perdurará sino hay una idea para hacer de esas tres piezas un engranaje tan perfecto como un reloj suizo.

No es Carles Pérez, ni Sergi Roberto en el medio ni Junior Firpo. En lugar de ellos podrían estar Jadon Sancho, Kevin De Bruyne y David Alaba; pero aun así Jadon recibirá de espaldas con dos marcas encima a 58 metros del arco con una única opción de pase: Semedo. Kevin intentaría moverse entre líneas y buscaría encontrar espacios; pero es muy probable que quede enjaulado si el que tiene el balón no está a 15 o 20 metros cómo en el City, sino que estará a 30 o 40. Y Alaba, tendrá por delante a un jugador como Griezmann que no es extremo y la raya lejos de ordenarlo; le limita.

Es decir, son jugadores tan buenos que, quizás, podamos ganar partidos como el del Granada; pero serían soluciones efímeras, para tapar falencias. Exactamente igual ahora. Los equipos saben que fuera del Camp Nou nos pueden hacer daño, y nosotros sabemos que de visita sufrimos; estamos predispuestos. Los números hablan fuerte y claro, el juego del equipo es un gancho de realidad al mentón.

Entonces hay dos opciones:

  1. Valverde decide sacarse la corbata junto al traje elegante que no le sienta y le incomoda, e intenta hacer que este equipo juegue a su forma y al menos; le dé una identidad. Cómo en esos meses post salida de Neymar. Al menos en esta opción, la discusión sería: “Este equipo tiene y debe jugar mucho mejor” y no, “Qué pena estamos dando de visita”. Y dejaré mi opinión bien en claro: Es muy poco probable que se juegue el fútbol que todos queremos ver con Txingurri como DT. Si discrepa, se entiende; pero no comparto, por eso ponga esta opción.
  2. Ernesto se va, asumiendo que, no puede hacer que su equipo practique un buen juego de posición y buscamos la opción más idónea ahora que la temporada inicia. Aún estamos a tiempo de buscar el hombre ideal para comandar a esta plantilla en una liga que parece será una de las más parejas de la historia. Valverde, decida, plante cara de frente; no intente ser algo que no es. Los equipos son el reflejo de su director técnico en la mayoría de los casos, no viceversa. Váyase con dignidad o trabaje como usted en verdad quiere. Los directivos y jugadores tienen la obligación de evaluar y hacer una gran crítica a la gestión de ambas áreas – dentro y fuera de la cancha – y formar parte de esta decisión. Esto no puede seguir.

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