Valverde y el smartphone

Valverde es el tema por excelencia de las tertulias blaugranas después de la derrota en Granada y yo quiero dar mi punto de vista al respecto.

En primer lugar debo decir que soy un amante del símil, la parábola es uno de mis recursos estilísticos favoritos y voy a ponerla en práctica.

Hace algo más de una década, la mayoría de gente manejaba teléfonos móviles que, por algo se llamaban así, funcionaban como teléfonos que podías llevar de un lugar otro. Sin más, salvo esos juegos de gráficos terribles y los servicios de mensajería instantánea, que por aquel entonces estaban todavía en una fase embrionaria. Pero, en un momento dado aparecen los teléfonos inteligentes, que no solo llaman, si no que pasan ser cámara, agenda, ordenador y televisión todo junto. Estos nuevos dispositivos pueden hacerte la vida más fácil y divertida o arruinártela por completo. Pues bien, a Valverde le sucede algo parecido.

La pasada temporada, tenía unos grandes recursos sí, pero con limitaciones en ciertas zonas del campo, y él se sentía cómodo con planteamientos un poco más conservadores de lo habitual en Can Barça pero que hay que reconocer que funcionaban. La hinchada pedía algo más, pero también sabía que ese camino era el más corto hacia la victoria. En los 5 primeros partidos de Liga la pasada temporada los culés consiguieron 4 victorias y un empate, 13 puntos de 15 posibles, recibiendo 6 goles y convirtiendo 16. El técnico extremeño consiguió hacer un bloque férreo que no enamoraba pero que solo naufragó una noche en toda una temporada aunque después de entonces nada volvió a ser igual. El sencillo teléfono móvil no era suficiente.

Y la revolución llegó, ya se le llame smartphone o De Jong y Griezmann, pero el caso es que ahora sí Valverde disponía de una máquina de última generación. La afición es consciente que este año el Barça está para mucho más, línea por línea no tiene nada que envidiarle a ningún equipo de Europa, pero también es cierto que a la persona que controla a ese equipo/smartphone, se le piden más cosas. No llega ya con cumplir con el mínimo exigible, ay que dar más, renovarse, aprender e intentar optimizar y ensamblar las piezas de un engranaje que puede ser perfecto, o, como no, también puede ser un auténtico caos. Por el momento,a espera de Messi, a tenor de las cifras en liga ( 2D/2V/1E) la opción por la que habría que decantarse es la segunda.

De todas formas, quizás, la culpa no es del que no sabe usar la máquina y, sin embargo, lo ponen al frente de ella aun a sabiendas de su incompetencia.

PD: y sí, parte de culpa quizás también la tenga Steve Jobs.

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