El Barça se traslada a las áreas

El Barça cose la herida que se abrió en Granada a base de puntos. Los que dan las paradas de Ter Stegen y los goles de Luis Suárez. Mientras que los de Valverde siguen buscando la manera de dominar los partidos, la atención se centra en lo que sucede en las áreas.

Ocurrió contra el Inter de Milán y de nuevo contra el Sevilla. Dos partidos contra rivales de empaque, en Champions y en Liga, pero ambos en el Camp Nou. Un escenario en el que el Barça se presume más fuerte y en el que pocos rivales se atreven a toser al equipo catalán.

No tuvieron miedo los italianos ni los hispalenses, que salieron a morder al Barcelona, a sacar réditos de las dudas de un equipo que sigue sin dar con la tecla para tener continuidad en el juego y para dominar con mano de hierro, ni siquiera jugando en casa.

El Inter de Conte destapó todas las carencias del Barça en una primera mitad en la que los azulgranas hicieron agua, y en la que si sobrevivieron con 0-1 al descanso fue más por demérito de los lombardos que por el buen hacer del Barça. Mención aparte merece Ter Stegen, que con una mano prodigiosa evitó la sentencia de Lautaro Martínez, que conectó un impecable cabezazo que llevaba como destino el fondo de la portería blaugrana.

La tónica se repitió contra el Sevilla. Los de Lopetegui saltaron al césped con una puesta en escena intachable, en la que solo faltó el gol. Hasta en tres ocasiones fallaron los andaluces ocasiones manifiestas de gol, bien por la falta de puntería, bien por la gigante figura de Ter Stegen.

Ocurre que no se puede perdonar al Barça, ni siquiera a una versión tan poco reconocible del equipo, porque cuenta con jugadores únicos que pueden desnivelar la balanza en un abrir y cerrar de ojos.

Al Inter se le fue el partido en lo que le llevó a Suárez descerrajar un disparo duro y seco a la base del palo de Handanovic contra el Inter, y aprovechar una gran conducción de Leo Messi. Al Sevilla se le escapó una oportunidad de oro, de ganar 17 años después en el Camp nou, en lo que le llevó a Suárez conectar una imparable chilena a centro de Sergi Roberto; a Arturo Vidal desviar hacia la portería un delicado centro de Arthur, o a Dembélé sentenciar la contienda tras una gran arrancada. Ocho minutos le bastaron al Barça para encarrilar un encuentro que se pudo haber puesto horrible para los de Valverde, de no ser por el acierto sevillano.

Luis Suárez ha sido el hilo conductor de una semana plena de triunfos para el Barcelona. El uruguayo, dolido en su orgullo tras los pitos recibidos contra el Villarreal, cuando fue sustituido por Ansu Fati en el 77, con el partido todavía en el aire (2-1), ha respondido con golazos. Una vaselina en Getafe a pase de Ter Stegen para abrir la lata; dos goles en Champions contra el Inter (tantos como en las dos temporadas anteriores), y con una chilena frente al Sevilla. De la inspiración del charrúa dependerá gran parte de la suerte del Barça durante la temporada.

En el otro área se ha hecho imprescindible la figura de Marc André Ter Stegen. En Getafe, una acción suya desniveló el partido. Un portero completo, capaz de salir al cruce y servir, con su pierna ‘mala’, una asistencia a Suárez de más de 40 metros. Sus paradas contra el Inter y contra el Sevilla evitaron que los tímidos pitos que comenzaron a escucharse en ciertos sectores de la grada se agudizasen. Solo en tres partidos el Barcelona ha conseguido dejar la puerta a cero (en Dortmund en Champions, donde paró un penalti; en Getafe y contra el Sevilla en Liga), pero las intervenciones del alemán han evitado males mayores al equipo en estos dos primeros meses de competición.

A falta de control en los partidos, y entregados a lo que pase en las áreas y a las transiciones rápidas, dos jugadores finos y elegantes, de buen trato con el balón, como Sergio Busquets o Griezmann, acabaron señalados contra el Inter  y no fueron de la partida contra el Sevilla. En el caos se mueven mejor jugadores anárquicos e impredecibles, como es el caso de Arturo Vidal, clave para remontar en Champions, goleador en la noche del domingo contra el Sevilla, o de Dembélé, que lucha por dejar atrás sus constantes recaídas y por asentarse en el once.

Claro que Arturo Vidal también fue el mejor (más allá de Messi) en el caos del Barça contra el Liverpool, una película que acabó con la mayor debacle en Europa de los últimos tiempos. Se tendrá que preguntar Valverde si basta con gobernar en Liga moviéndose en el desorden, o si interesa volver a los orígenes, el fútbol de toque, el control de los partidos desde la oposición, para triunfar en Europa.

Mientras tanto, a falta de control por parte de los centrocampistas, los aficionados del Barça ponen su atención en lo que pasa en las áreas.

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