Bruno Petković: un tanque con alma de 10

“¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?” Seguro que a Bruno Petković nunca le han hecho esa pregunta, pero algo así deben preguntarse todos los que van a ver al Dinamo Zagreb esperando ver lucir a Dani Olmo, Amer Gojak o Dominik Livaković, y acaban encontrado con el hipnotizante talento de Bruno. Porque solo hay una manera de descubrir a Petković, y es verlo jugar. No es un jugador que llame la atención por su precocidad – a sus 25 años sigue jugando en la liga croata –, ni por sus cifras goleadoras – lleva 9 goles en 24 partidos esta temporada, 12 en 39 la pasada –, ni por su carrera – el Dinamo Zagreb es su octavo equipo profesional y el primero en el que ha rendido y jugado con regularidad. Desde luego no es un jugador al que llegaríamos con una simple búsqueda en transfermarkt ni mirando estadísticas en sofascore.

Introduzcamos un poco al personaje. Bruno Petković nació el 16 de septiembre de 1994 en Metković, una pequeña ciudad al sur de Croacia, justo en la frontera con Bosnia Herzegovina. Pasó por al menos seis canteras croatas (ONK Metković, Neretva Metković, Dinamo Zagreb, NK Zagreb, HASK Zagreb y Hrvatski Dragovoljac) antes de marcharse al Catania italiano aun con 17 años. El chico que idolatraba a Ronaldo e Ibrahimovic pronto descubrió que llegar tan joven a Italia no iba a ser tan fácil. En los seis años que pasó en el país transalpino jugó en siete equipos (Catania, Varese, Reggiana, Virtus Entella, Trapani, Bologna y Hellas Verona) de tres categorías distintas (Serie A, B y C) con poco éxito: 42 partidos (ningún gol) en Serie A, 59 partidos (11 goles) en Serie B y 18 partidos (cuatro goles) en Serie C.

Golpeado y sabedor de lo desaprovechado de su talento, en agosto 2018 volvió cedido al Dinamo Zagreb, que acabaría comprándolo por un millón de euros en enero de 2019. Y es aquí, en su vuelta a su país, donde empieza lo maravilloso de esta historia. Petković apenas había contado en selecciones juveniles (solo un partido con Croacia sub21, en 2013 ante Liechtenstein y con Niko Kovac como técnico), y el Dinamo Zagreb se hacía con una promesa aun por explotar.

En su primera temporada de vuelta en Croacia anotó 12 goles en 39 partidos (un gol cada 184 minutos) y sus buenas actuaciones le valieron para debutar con Croacia en marzo ante Azerbaiyán. A día de hoy ya es un fijo en la subcampeona del mundo y ha disputado ocho partidos (los últimos seis como titular) marcando cinco goles y siendo una parte fundamental de la clasificación de Croacia para la EURO 2020. Esta temporada ya lleva nueve goles en 24 partidos (cada 163 minutos) y su talento ha empezado a no pasar desapercibido entre los grandes clubes del continente, incluido el FC Barcelona. Pero, ¿cómo juega Bruno Petković?

Bruno Petković celebrando un gol con Croacia. | Foto vía: Reuters UK.

Se trata de un delantero centro diestro de 193 centímetros de altura, muy poderoso en el cuerpo a cuerpo y en el juego aéreo. Por su físico lo más fácil sería encasillarlo como un ‘tanque’ de bajar balones largos y rematar en el área, y es cierto que hace ambas cosas con mucha efectividad. Lo primero que sorprende en Petković es su movilidad. A pesar de su tamaño no es lento, es potente en carrera y muestra muy buena agilidad para girar, maniobrar en espacios reducidos y rematar acrobáticamente.

Técnicamente es un jugador sobresaliente, su potencia física unida a un primer toque de élite lo hacen un delantero ideal para recibir balones directos y aguantarlos para la llegada de sus compañeros, convirtiéndose en una solución muy útil para la salida de su equipo. También sorprende su posicionamiento sobre el campo, ya que le encanta bajar a recibir y a jugar en la segunda línea, donde muestra calidad para asociarse en corto y asistir desde atrás con balones largos y pases interiores utilizando ambas piernas como si fuese un mediapunta.

Una de sus jugadas más repetidas es recibir de espaldas en la frontal del área y habilitar al primer toque a los compañeros que atacan el área desde la segunda línea, con pases de tacón o descargas al primer toque que demuestran su habilidad con la pelota. También maneja bien el balón en espacios reducidos, sorprendiendo a los defensas con giros rápidos y detalles técnicos de nivel en el uno contra uno. Esta capacidad para relacionarse con el centro del campo y crear juego a base de creatividad hace que a veces le falte algo de presencia en el área, ya que es más un segundo punta que un delantero referencia, aunque su cuerpo nos lleve a pensar lo contrario. Tampoco se le pueden pedir desmarques al espacio porque no es su estilo de juego y no tiene la velocidad para marcar diferencias en este aspecto. En su forma de moverse sobre el campo puede recordar a Karim Benzema: por sus cualidades a veces parece olvidar que su puesto es el de delantero centro, aunque su alma sea de ’10’.

Cuando está dentro del área sí que es un jugador con instinto goleador, ataca bien el primer palo para anticiparse a los defensores y cuenta con un potente remate con ambas piernas y de cabeza. De todas maneras, es un delantero que destaca por hacer jugar a la segunda línea y por su capacidad para convertirse en un pilar sobre el que pivota el juego de ataque de su equipo tanto por fuerza física como, especialmente, por calidad y creatividad. De sus dos ídolos, se parece mucho más a Ibrahimovic que a Ronaldo por contener en un cuerpo de pivot de baloncesto la técnica de un enganche argentino.

Sin duda la llegada de Petković aportaría al Barcelona un tipo de delantero con el que no cuenta a día de hoy y con soluciones diferentes a las que pueden ofrecer Luis Suárez o Antoine Griezmann. Capaz de jugar un fútbol vistoso y de altura pero a su vez con un perfil y una carrera que no corresponden a su calidad, el delantero croata sería un serio candidato a convertirse en una figura de culto en el Camp Nou, haciendo olvidar a Kevin-Prince Boateng, ya sea por sus actuaciones estelares si consigue rendir o por lo random de su fichaje si fracasa. De lo que sí que estoy seguro es de que se trata de un fichaje 100% bancable para todos aquellos que queremos ver cosas diferentes en el fútbol, y claramente sería una apuesta en la que la dirección deportiva del club se jugaría mucho prestigio, porque de salir bien habrían encontrado una ganga en el puesto más caro que existe, pero de salir mal no faltaran aquellos que sin verlo jugar digan que ya sabían que un croata de dos metros, sin carrera y sin gol no podía triunfar en el Camp Nou.

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