Distintas primaveras en Frenkie De Jong

Lo estético en el fútbol es, para el espectador, más valioso que cualquier otra cosa. Hay jugadores que entran por los ojos, que desprenden elegancia, carisma, una calidad finísima, imposible no empatizar y no querer verla más de cerca. Los entramados tácticos quedan en un segundo plano. En realidad, es muy sencillo. El bueno suele ser el vistoso, el que conduce con la cabeza levantada, el que todos buscan con la mirada, el que hace que el balón deje de ser fuego para mutar en una calma empalagosa, condescendiente. El bueno es el que atrapa la mirada. Queremos restar para siempre en la cosa mirada. Cuando vi jugar a Frenkie De Jong caí prendido de su poso, de su retórica con el balón, su tacto dúctil. El De Jong del Ajax era algo muy distinto a lo que habíamos visto. Media temporada después de haber comenzado en el FC Barcelona, llega una primavera que en nada se parece a la anterior en Amsterdam, ¿Qué Frenkie hemos visto en Barcelona?

Ayer escribí aquí sobre el contexto en el mundo del fútbol. El contexto es, en esencia, la cáscara que envuelve al jugador. Un terreno de juego dentro de otro terreno de juego, más sensible e invisible. A la hora de comparar, que es lo que siempre se hace con los recién llegados, se debe hacer partiendo de dos realidades distintas, en algunos casos eminentemente distintas. Ser consciente de ello te ahorrará tiempo y energía. De Jong es un futbolista sumamente extraño, un centrocampista especial, en fondo y forma. Y el Ajax de Amsterdam de la 18/19, uno de los equipos más singulares que ha habido en los últimos tiempos.

Si el Ajax fue tan particular, un equipo aposicional en muchos sentidos, que fluía con naturalidad y casi con asombro, que encontraba en el movimiento y el flujo de compensaciones su modus operandi, fue en gran medida gracias al joven neerlandés que tenían en el centro del campo. Frenkie, que incluso llegó a jugar de central en algunos tramos, terminó siendo el centrocampista más mandón del panorama internacional. Con incidencia en su área, en el círculo central y en campo contrario, conduciendo, atrayendo marcas y liberando al receptor libre, siendo una fuerza en la presión, un jabato a la hora de recuperar metros. Un jugador que, por molde y forma de actuar, no tenía precedentes claros y directos en el fútbol moderno.

Su lenguaje, al que muchos asociaban de forma indistinta con la “Escuela Barça”, distaba de ser uno coherente y manso. Era, en cierta medida, anárquico, muy mandón. Un lenguaje que quería imponerse, ser la lengua madre. Frenkie era, en el Ajax, el latín. Aquí, en el FC Barcelona, su peso no puede ser tal y, de momento, hemos visto muchos De Jong distintos, muchas posiciones y distintos roles. Ni de lejos nos hemos acercado al núcleo de lo que tiene dentro de sí el aun tierno futbolista holandés. Estamos lamiendo los costados y las aristas de un jugador que esconde un potencial bárbaro. El Barça, por particular y complejo, le pide a Frenkie que sea muchas cosas, pero no lo que había sido en Amsterdam. Que renuncie a su esencia para compensar los defectos que acarrea el equipo. Una lucha entre dos polos opuestos, que no parece tener fácil solución.

Frenkie De Jong es tan bueno que fue “dos futbolistas distintos” en sus dos primeros partidos oficiales con el FC Barcelona. Con él, el FC Barcelona de Ernesto Valverde, no fichaba a un “interior”, si no a un centrocampista total. Aunque, creo, este “total” escondía una trampa que hoy se ha visto que atrapó al jugador. Frenkie jugó su primer partido en San Mamés haciendo “de Busquets”, como pivote. Derrota y las sensación de que, en aquel día, la posición de los interiores avanzadísima y la presión de Raúl García, codo con codo, le colocaron en un escenario que era más una emboscada que otra cosa. Sin capacidad para conducir, nunca entendió esa posición como suya. Se notaba que estaba haciendo lo que le habían pedido sin sentirse cómodo. Una semana después, frente al Betis en el Camp Nou, De Jong actuó de interior zurdo, aunque fue prácticamente un extremo. Pinchado en izquierda debió ser paciente. Jugó a ser cazador aunque jamás hubo presa que atisbar. En una semana fue dos cosas opuestas y se le pidió que actuase muy diferente, y lo hizo. El Barça lo necesitaba.

De Jong vs Betis, pinchado en izquierda.
De Jong vs Athletic de Bilbao, como pivote.

A partir de ahí, el neerlandés abandonó la posición de pivote salvo cuando Busquets no estaba disponible. Pasó a ser interior y, con el paso de los partidos, se fue asentando en su nuevo rol. Si miramos los datos, tan certeros como engañosos, son tajantes con la temporada y el rol del holandés: Frenkie toca mucho menos balón, pasa menos pelotas y recupera menos posesiones. Es, en definitiva, una versión “beta” del que encandiló a medio mundo en Amsterdam. 95 intervenciones a 68, 27 menos. 72 pases por partido a 53, con el mismo porcentaje de acierto (91%). 20 pases menos. Las cifras, que no tienen ninguna pretensión por sí solas, sí esconden que detrás de este “todocampista” hay, aun, muchas dudas sobre cómo se debe enfocar su talento.

Con la llegada de Setién, hemos visto a un De Jong distinto, pero parecido. Es decir, ha enseñado cosas que, hasta la fecha, no habíamos presenciado, pero ha seguido variando su rol dependiendo de qué partido preveía Setién. Lo que, a día de hoy, parece claro es que el neerlandés se siente mucho más cómodo haciendo muchas cosas y pisando distintas alturas en un mismo partido que jugar anclado en un rol concreto. De Jong no es un interior de posición académico, y ante Valencia, uno de los partidos con más control posicional del FC Barcelona, Frenkie sufrió porque su cuerpo le pide marcha, soltarse y aparecer por muchas zonas distintas. En una tela en blanco, De Jong querría imitar a Pollock. Es por eso que, ante Betis y el segundo tiempo en San Mamés vimos un De Jong de notable alto. De hecho, la jugada de su gol en el Villamarín condensa las virtudes que, viendo el FC Barcelona actual, más pueden pesar: hace valer su calidad y jerarquía en campo propio, es poderoso e inteligente si balón, y ocupa el área contraria pocos segundos después de estar casi en la propia. Una jugada total.

Se acerca el tramo decisivo de la temporada y con él las prisas para sacar, de una vez por todas, el potencial de Frenkie. A lo largo de los meses se han acumulado de forma grotesca declaraciones de ex compañeros, técnicos, ex jugadores y, también, del mismo De Jong respecto a su posición y su rol en este Barça. En este cóctel se puede rescatar una idea clara: De Jong necesita mucho balón y distintos espacios por dónde poder transitar sin pagar peaje. Pero, en el equipo de Leo Messi, estos ya tienen dueño. Es difícil compensar los movimientos de Messi, aun lo sería más habiendo de compensar los de De Jong.

El debate con De Jong no es “dónde” sino “cuánto”. Porque el suyo es una cuestión de rutas, de caminos y zonas,pero sobre todo de cuánto puede moverse partiendo como interior o mediocentro.Porque, al final, la posición de De Jong es una premisa para desplegar su talento y ser bastión tanto en salida como hombre dominante como gesto en campo contrario. Frenkie quiere ser todos los ríos sin tener ningún afluente. La mejor versión con el FC Barcelona ha llegado en escenarios en donde ha podido sumar en distintas fases, alejado de las ataduras posicionales que, en cierta manera, contienen su fútbol. ¿Qué papel debería jugar Frenkie en este FC Barcelona? ¿Qué futbolista va a terminar siendo?

Un comentario sobre "Distintas primaveras en Frenkie De Jong"

  1. Para mi no hay duda que De Jong tiene que jugar de pivote en el lugar de Busi. Creo que puede aportar cosas muy buenas a la salida del balón en nuestro propio campo en la cual hemos tenido problemas los últimos partidos desde la llegada de Setién.

    Busi es un genio en el pase y en proteger el balón, el Holandés creo que aparte de tener un gran control de estas dos cualidades suma a su repertorio una potencia fisica grande y una conducción potentísima para poder salir de la presión al hombre planteada por algunos equipos cuando se enfrentan contra el Barcelona, en algunas ocasiones incluso puede llegar casi a 3/4 de campo partiendo cerca de nuestra própia área haciendo así gran parte del trabajo para que la jugada acabe en una ocasión de peligro clara. Otro cualidad magnifica que tiene es hacer una finta con su cuerpo adelantándose sobre la trayectoria del balón para luego marchar en dirección contraria y sacarse el defensa de encima, es una acción súper eficiente para cuando recibe de espaldas hacia la portería y tiene que darse la vuelta para tener una mejor visión del juego, consiguiendo deshacerse del contrario.

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