Barça distópico

En una realidad paralela, el Covid-19 nunca pasó de un huésped animal a uno humano y el fútbol prosiguió con normalidad su curso. Tras dos jornadas en cabeza, el Barça cayó en el Pizjuán devolviendo el liderato a los blancos, que doblegaron a una Real Sociedad distraída por la final de Copa. El K.O. europeo frente al City hace que para los de Zizou La Liga represente la última bala, mientras los de Setién se mantienen a dos puntos y alternan actuaciones discretas con victorias convincentes como las cosechadas ante Nápoles y Atalanta. Las semis contra el PSG son una moneda al aire para el conjunto azulgrana. Pero antes toca lidiar con el correoso Atleti, emparejado a su vez con los citizens de Guardiola en la antesala de la final de Estambul. ¿Partidazo en el Camp Nou o trámite burocrático pensando en la Champions? La siguiente es la previa hipotética del Barça-Atlético que nos hubiese gustado publicar en Estadi Johan. ¡Disfrutadla con imaginación!

Imagen: FC Barcelona

Un año raro lo tiene cualquiera. La temporada en can Barça está siendo de las más atípicas que recordamos. Antinatural y anómala, caracterizada por volantazos e interrupciones. El cambio de entrenador a mitad de curso alteró el biorritmo de una plantilla —corta de efectivos, que viaja con lo puesto— que observa atónita como el calcetín del rendimiento liguero se ha dado la vuelta este año mostrando inexplicables picos de forma en Europa. Una de cal y una de arena. Todo muy Real Madrid, como sugirió recientemente el candidato Xavi Hernández aludiendo a la suerte en una de sus múltiples entrevistas: el Barça nunca ha ganado la Champions sin haberse proclamado campeón de Liga y avanza ahora hacia Estambul con pasos torpes. Entre la incredulidad y las ganas de sentirse capaz. Como preguntándose a sí mismo ante el espejo si es lícito ganar así. Como pidiéndose permiso.

Cuestión de prioridades. Hace poco más de un año los goles tardíos de Suárez y Messi apartaron a los de Simeone de la pugna por La Liga. Con los colchoneros a once puntos, aquel Barça-Atlético supuso un tempranero simulacro de alirón que permitía a los culés (con)centrarse en la Champions. Es la receta teórica con la que se han cocinado históricamente las orejonas en el Camp Nou, y sin embargo en la práctica se bebieron tragos amargos en Anfield y Roma. Por eso existe hoy entre la gent blaugrana —quién sabe si también en el vestuario— una suerte de curiosidad idiosincrásica. Un amago de rebelión. ¿Conviene, por una vez y sin que sirva de precedente, guardar la ropa en Liga e ir con todo en Europa? En la temporada de las excepciones en la que incluso hemos visto fallar a Messi delante del portero, apetece pensar que sí.

Cambio de tendencia. En 2020 el relato cogió el puente aéreo. Cuesta digerir algunos lemas como “el clavo ardiendo”, “la conjura” o “el espíritu de Tenerife” en las portadas de los medios de Barcelona ahora que se persigue al Madrid en Liga. Los merengues nos miran por el retrovisor; divierte y a la vez despista mantenerse a tiro de piedra del líder casi por casualidad. La apropiación cultural de la narrativa madridista debe tomarse como excepción (como aviso) más que como norma y, pase lo que pase bajo los focos de la Champions, la entidad azulgrana deberá encarar por fin una revolución profunda cuando acabe la temporada. De la mano en la caja hablaremos otro día. La planificación deportiva ha sido entre sonrojante y deficiente, como demuestra el impacto inmediato del voluntarioso atacante-parche Braithwaite, que acumula cuatro jornadas viendo puerta pero no podrá aportar su energía en Europa.

Rotaciones inevitables. Precisamente la primera convocatoria de Luis Suárez es uno de los principales alicientes del descafeinado Barça-Atleti que viviremos esta noche. Medirse a los centrales rojiblancos aunque sea durante media hora puede ser un inmejorable rodaje para el uruguayo, ansioso por repetir sus actuaciones prodigiosas contra el PSG en tiempos de Tridente y Triplete. Claro que aquello fue hace cinco años y sus rodillas lo saben. A propósito de cuestiones físicas, Setién parece haber asumido que para obtener la mejor versión de Umtiti, Arthur o el propio Messi en las euronoches de gala es necesario darles un respiro en Liga, por lo que parece evidente y recomendable que ante el Atlético apueste por una alineación híbrida. Nadie se lo discutirá al cántabro, que sigue trabajando para ganarse un año más en el cargo con retoques silenciosos y mano izquierda.

Huir hacia adelante. El Camp Nou vive con el pañuelo en el bolsillo a pesar de que los fogonazos en Champions apagasen incendios como el Barçagate o la dimisión en bloque de varios directivos. Messi como sostén. De momento. Los rumores de mercado no ayudan a mejorar el rendimiento de actores secundarios como Semedo, Vidal, Firpo o Rakitić, quien parece tener pie y medio en Nervión tras la ovación recibida en la cancha sevillista hace unas semanas. Griezmann estrenó look contra el Atalanta y firmó su mejor actuación del curso, algo que muchos pedimos medio en broma, medio en serio durante meses. Jugarse el año a cara o cruz contra Mbappé y Neymar es terreno inexplorado para un club acostumbrado a crecer desde la fiabilidad en Liga. La tostada lleva cayendo del lado equivocado varios años, ¿y si este curso atípico trajera consigo una victoria contracultural?

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