El Barça en el plan Bolonia

Nueva temporada para el Barça y otra vez comienza con buen pie. El inicio del curso no se le suele atragantar al conjunto culé y el partido contra el Villarreal refrendó la estadística de que el equipo no pierde en el primer partido de Liga desde el estreno de Pep Guardiola en el banquillo (temporada 2008/09 ante el Numancia). Curiosamente, en su última campaña al frente de la nave blaugrana también iniciaron con goleada ante el Villarreal por 5-0. Era el curso 2011/12 y un joven Thiago, reciente objeto de deseo, ya sobresalía entre tanto talento. El del pasado domingo sirvió para intuir el material que Ronald Koeman incluirá en su mochila, empezando con el esquema 1-4-2-3-1 formado por una columna vertebral clara: Ter Stegen en portería, Piqué y Lenglet atrás, De Jong en la base y arriba Ansu con Messi. El resto dependerá del transcurso del año. No obstante, cuenta con nuevo material a estrenar como Dest, Trinçao, Pjanic o Pedri y el reciclado Coutinho.

A pesar del buen estreno, esta temporada se intuye más complicada que ninguna, pues estará a examen desde el principio. Todos sus movimientos serán observados y cada partido será evaluado con lupa. Este año el Barça no está como para desperdiciar más oportunidades de complacer a un tribunal que ya ha mostrado haber agotado la paciencia con la entidad blaugrana. El curso pasado transcurrió entre crisis deportivas y escándalos institucionales, y éste se ha iniciado con una moción de censura y un amago de salida de Lionel Messi, seguida recientemente por unas disculpas públicas hacia la afición. No reina la paz en sus días y desde el banquillo se han propuesto que sea un año que vaya más allá del proceso de transición.

Para ello, el Barça tendrá que aguantar la presión en cada partido, más aún si cabe, ya que un primer tropiezo tendrá efectos psicológicos en la mente de unos jugadores que hace apenas dos meses tocaron fondo. Por eso, cada entrenamiento, cada rueda de prensa, cada rato libre y cada post en las RRSS será analizado con la misma precisión que cualquier jugada que desarrolle en un partido. Están ante la última oportunidad de permanecer en el barco y hundirse con él. A partir de ahora, cada semana se convertirá en el plan Bolonia de la Universidad, lleno de entregas, trabajos y exámenes que contarán, en su totalidad, para la nota final. Y no se puede regalar ningún punto ya que no van sobrados de margen, precisamente.

La primera prueba exigente a domicilio será en Vigo, ante el Celta. Junto a la cita de San Sebastián, uno de los vagones del tren de la bruja del Barça, ya que últimamente se le atasca el examen de Balaídos. Tres derrotas y dos empates en las últimas cinco salidas. Paupérrimo bagaje para un equipo que necesita obtener buenas notas desde el principio y al que se le podría esperar rotaciones de cara a la capea del Sevilla del fin de semana. Con Iago Aspas y Nolito como veteranos para suscitar las dudas, con un técnico como Óscar García Junyent que ya hizo sufrir el curso pasado a los azulgranas, el conjunto vigués pretende seguir con el buen inicio y refrendar las ilusiones puestas por sus aficionados. Se presagia duelo de doble-pivote, para disgusto de muchos. Sin duda que será un duro rival para el cortoplacismo en el que vive instalado el Barça de cara un futuro a largo plazo. El plan Bolonia es la hoja de ruta de Koeman y cada partido será como un examen final. Y ya saben lo que dijo Ibai Llanos para selectividad: si el examen dura 90 minutos, me quedo hasta el minuto 93.

*Esteban Carrasco

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