Déjà vu

Era un partido importante y los precedentes no invitaban al optimismo. El Barcelona de Ronald Koeman no ha dado el callo cada vez que se le ha abierto un ápice de esperanza, demostrando ser un equipo sin las fuerzas necesarias como para aferrarse a una primera posición que parece producirle cierto resquemor. Este fin de semana se presentaba como la enésima oportunidad de escalar hasta la cima, pero el sueño se ha acabado convirtiendo en el habitual déjà vu.

Camp Nou, primera hora de la tarde. Un sol veraniego expectante se prepara para ser el único aficionado que podrá presenciar el partido decidirá una gran parte del campeonato liguero. Un partido muy coherente con que hemos visto hasta ahora y que se ha erigido como el perfecto resumen de la temporada: Un Barcelona que se ha quedado a medio camino en el momento decisivo y que se ha visto incapaz de ejecutar su plan previsto. Un equipo sin la versatilidad ni la calidad necesaria como para adaptarse a un rival que siempre se crece en dicho escenario. Y es que la versión más agresiva del Atlético del ‘Cholo’ Simeone ha sorprendido a un Barça que se ha visto arrinconado y que ha sufrido más de lo previsto ante tal asedio colchonero. La sombra de la tribuna proyectada en el césped ha dominado más que un Barça que no conseguía despertarse de la siesta. Sin movilidad por dentro y sin amplitud por fuera. Con control pero sin el dominio. Los azulgranas se veían superado ante un Atlético asfixiante que presionaba muy arriba y que ha acabado llevando la iniciativa del juego a lo largo de la primera mitad, sobre todo después del momento decisivo, la lesión de Sergio Busquets.

Antes y después

Si hay un jugador del bando local capaz de sacar el balón jugado ante tal presión, ese es Busquets, que era quien sostenía el mínimo control local, hasta que apareció el infortunio. Un fuerte choque de cabezas entre él y Savic, que ha impactado con la sien del mediocentro azulgrana, ha acabado con el partido del catalán, que se ha visto obligado a abandonar el rectángulo de juego aun habiendo intentado continuar jugando. El Barça ha pagado caro el peaje, que ha desdibujado las posesiones locales y ha hecho que cada pérdida le diera a Carrasco la oportunidad de encarar a un Óscar Mingueza que se sacrificaba buscando la anticipación, pero que acababa viéndose superado por el extremo belga. Así pues, el joven canterano ha sido sustituido en el descanso por un Araújo más agresivo y fiable.

Y en la segunda mitad, más de lo mismo. Un Barcelona que ha mejorado sus prestaciones, pero que no ha ofrecido los recursos necesarios como para llevarse una victoria que hubiera sido vital de cara al tramo final del curso, ya que hubiera dejado tocado al líder momentáneo. Pero el partido se ha saldado sin goles y tanto Barça como Atleti ya no dependen de sí mismos para ganar la Liga. Y a quien sí le basta con ganar los partidos restantes es al Real Madrid, que empezará mañana ante el Sevilla la serie de cuatro partidos trascendentales a los cuales se encomiendan con tal de finalizar una temporada irregular habiendo tocado metal.

Faltó competitividad

El balance no engaña, y más allá de las derrotas por Europa, el Barcelona ha dejado de ser el de siempre; el que cimentaba el campeonato local ganando a sus rivales más próximos. Si por una cosa destacó el Barça durante la etapa de Valverde en el banquillo, fue por la asombrosa regularidad que demostraba a lo largo de las jornadas ligueras. Y desde el cese del ‘Txingurri’, solamente se han conseguido sacar 7 puntos de los 27 posibles ante los equipos con los que se disputan las primeras posiciones: Cero victorias, cero empates y tres derrotas ante el Real Madrid. Cero victorias, dos empates y una derrota ante el Atlético. Una victoria, dos empates y cero derrotas ante el Sevilla. Los datos no engañan.

Cierto es que haber llegado hasta aquí y con opciones de alzarse con el título parece un milagro. Tal y como empezó la cosa, tiene mucho mérito estar luchando por ganar el segundo título de la temporada, pero al equipo se le puede pedir mucho más. En menos de dos semanas se han desperdiciado dos oportunidades francas para arrebatarle la primera plaza al Atlético. Faltó competitividad.

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