EL FÚTBOL INDIVIDUALISTA

Desde su nacimiento en tierras inglesas en el siglo XIX, el fútbol, procedente de football, ha crecido a pasos agigantados hasta convertirse en el deporte más practicado de la humanidad. El denominado “deporte rey”. Esto significa que es el más influyente de todos. Es una evidencia que su recorrido ha sido evolutivo desde aquel lejano 26 de octubre de 1863 y ha mejorado a través del orden, cada vez reprimiendo más la creatividad. Un sentido racional que ha ido creciendo y que en la última década ha tenido su cambio más trascendental des del orden táctico que “exigió” Josep Guardiola desde su Barça celestial. Y este deporte que queremos tanto no ha dejado de ser romántico solo en el verde, también fuera de él, cosa que ha provocado que deje de ser aún más romántico. La táctica y el dinero han sido los aspectos principales que han reprimido el amor de los jugadores al sentir un esférico en la piel de sus pies.

EL FÚTBOL PROACTIVO CONTRA EL FÚTBOL REACTIVO

Ladislao Kubala, Laureano Ruiz, la escuela holandesa con encabezada por Rinus Michels, Arrigo Sacchi, Johan Cruyff o Pep Guardiola, entre muchos otros, son algunos representantes de la vertiente proactiva de fútbol. Ésta pone el balón al centro del juego. El esférico como intermediario para acercarte al gol, que es el objetivo del juego. Éste lo titulo fútbol romántico porque es el que pone en el centro de atención el balón, el objeto que representa el amor en los deportes con balón. No es que sea mejor, es que se desarrolla a través de la expresión romántica de este juego. Imagínate el Camp Nou lleno hasta la bandera (hasta las banderas mejor dicho), el palco con sus mejores galas, los 22 jugadores listos sobre el césped pero sin ningún balón: está claro que no es lo mismo. El balón es el motor del juego.

El catenaccio italiano, la Grecia campeona europea en 2004 o el ‘Cholo’ Simeone son representantes de la otra vertiente del fútbol, la que pone el terreno de juego y la manera como ocuparlo por encima del balón. El fútbol reactivo. Éste busca aprovechar todos los espacios que se originan a partir del dominio del balón del equipo rival. Es decir, el equipo contrincante que tiene la posesión genera una serie de vacíos a partir de tener el balón y el equipo que se desarrolla mediante el futbol reactivo busca aprovechar estos espacios. Esta forma es igual de lícita que la otra pero oprime al jugador porque lo encasilla en una posición. Tanto la manera de defender como atacar de éste futbol será colectiva pero los roles, funciones y posiciones estarán más marcados y serán menos imprevisibles. De ahí que éste tipo de fútbol necesite de mentes creativas, una mente que sepa dibujar jugadas (sistemas ofensivos) para llegar hacia el gol.

Porque lo que diferencia el fútbol proactivo del reactivo está en su forma tanto de atacar como defender. El proactivo es un trabajo en equipo (el jugador tiene más de un rol, función y posición), el reactivo es un trabajo en grupo (el jugador tiene un rol, función y posición).

Del objetivo básico del futbol (marcar y que no te marquen), el fútbol proactivo propone limitar el espacio de acción: que todo ocurra en campo contrario pero siempre con el balón como epicentro. Por tanto, mientras tenga el balón, todo el proceso hasta la portería rival será controlado por el equipo y, cuando éste se pierda, se presionará al rival para quitarle el balón. El fútbol reactivo de hace cuatro días era salida de balón en largo con el mismo propósito que el fútbol reactivo (la jugada en campo contrario) pero eso vuelve el asunto más azaroso porque no te aseguras el control del balón. No es un azar al cien por cien porque siempre ha buscado herramientas para controlarlo, como el control de la segunda jugada, pero son soluciones sistémicas, no a través del balón. A la que tenía el balón, cada jugador tenia su rol, función y posición y atacaban de acuerdo con esto cuando los jugadores que juega un fútbol proactivo tienen más de un rol, función y posición.

Qué está pasando? El fútbol reactivo se está proactivizando porque, en el fondo, está viendo que es más evolucionado. La presión alta del Getafe de Pepe Bordalás por ejemplo. Y no es un cambio solo sistémico sino también emocional, humano, porque tener el balón es liberador, tener que obedecer un sistema es estresante. Y también porque los seguidores del fútbol reactivo están viendo que es el balón el que realmente ordena al colectivo y no un sistema de espacios.

EL FÚTBOL DEL FUTURO

Pero el fútbol proactivo solo es el capítulo predecesor al fútbol real: la individualización de los sistemas tácticos. La escuela del Barça es una de las más icónicas porque hace una cosa que yo no sé de ninguna más. Invita al jugador a pensar. Porque el jugador es el actor protagonista del juego.

Cuántas veces habréis oído aquello de “el fútbol es de los jugadores”. Exacto. El entrenador es un simple intermediario, el control que tiene es falso. El jugador es el que piensa los porqués dentro del terreno de juego y lo hace a través del juego de posesión que lo escribiré así por última vez porque realmente se llama el juego de las tres pés (Posesión, posición y presión). Posesión porque el balón es el centro de todo, posición por los lugares donde están ubicados los jugadores en coherencia en donde está el balón y presión (alta) para ubicar donde debe de estar la acción del partido.

De esta manera, yo creo que el entrenador es prescindible. Lo que hace falta es romper el poder jerárquico que tiene el entrenador, que para mí debe pasar a ser un asesor. Con la figura del entrenador, se oprime la capacidad del jugador por pensar el juego. Sin ella, el jugador puede mejorar su capacidad de razonamiento del juego.

Por qué el entrenador está en el banquillo? Porque es el padre figurativo del equipo y ellos son sus hijos pero, una vez roto ese enlace, no hace falta en el banquillo porque, de hecho, creo que no es el mejor lugar donde ver el partido. A mi me corregirán porque nunca he sido entrenador, pero el mejor lugar creo que es arriba del todo de un estadio, donde puedas ver todo el terreno de juego, todo el espacio de acción de la actividad. Creo que la figura de una persona externa al juego es necesaria para mejorarlo.

Entonces, creo que lo mejor sería que cada jugador llevara un mini walkie-talkie práctico para que juegue cómodo y el asesor poder hablar individualmente con cada jugador. Por otro lado, roto el enlace paternofilial del entrenador, su nueva versión de asesor no hace falta que sea un individuo, pueden ser más de uno como de hecho hay ahora con los segundos entrenadores y demás. Pero los buenos solo quieren ser primeros entrenadores. Imaginaos a Pep Guardiola, Julian Nagelsmann, Jürgen Kloop y demás pensadores futbolísticos como asesores de un equipo debatiendo sobre lo que deberían hacer. Pero éstos, como digo, serían simples consejeros, lo primero y más fundamental es que se tiene que formar cognitivamente al jugador y hacerle entender el juego de las tres pés.

Por qué queremos el balón? Porque cuando lo tenemos sentimos que tenemos el poder del juego y así es. Quien tiene el balón es quien decide. Joaquín Sánchez, cuando fue entrenado por Quique Setién, dijo algo así como sentirse feliz. El grupo bético también lo estaba. “Me siento como cuando jugaba en la calle de chiquitito”. Aunque cada vez cuesta más encontrar niños y niñas jugando a fútbol en la calle, si tenéis el privilegio veréis un fútbol caótico de personitas yendo detrás de un balón. No hay orden. Si veis un partido de chicos y chicas más grandes, ya veréis más orden aunque tampoco mucho más. Les invade el amor por el balón. A los jugadores profesionales también pero ellos se sienten responsables de sus equipos. Este amor está debajo de la responsabilidad.

Si somos conscientes realmente que esta vida no tiene sentido y somos seres temporales, seremos conscientes que no hay nada serio en esta vida. La seriedad la hemos puesto los seres humanos. Como dijo Jep Gambardella en La Grande Bellezza, “solo es un truco”. La seriedad y la responsabilidad solo son trucos. Jugadores y jugadoras, jugad como si fuerais niños!

El fútbol es de los que tienen el balón. Los regateadores también se lo deben pasar pipa. Fuera de esta responsabilidad, la energía competitiva de aquel que juega por jugar es más intensa como también su creatividad. Y en eso hay un ejemplo paradigmático. Sin saberlo nosotros, hemos estado contemplando durante años el futuro del fútbol personificado. Éste argentino que trata el balón con una ligereza espectacular. Nuestro querido Lionel Andrés Messi Cuccittini.

Pocos lo saben pero Leo cuando tiene el esférico en los pies es un niño. En el fondo, estoy convencido de que no le importa la exigencia competitiva del fútbol de élite. Se la suda. Él es superior a esto y al sistema que le dicta su entrenador. Él juega para él mismo y nadie más. Lógicamente lo hace porque puede. Su calidad innata le permite hacer lo que le rota. A esto, su educación fue perfecta porque le dieron capacidad de pensar en el juego por sí mismo en La Masía y en Pep tuvo su principal maestro aunque también tuvo otros. Por eso también, haber sido entrenador del Barça en su última época no debe haber sido muy divertido debido a él. Ha sido como la disputa entre Aquiles contra Agamenón.

El hecho de que el futbol pase a ser individualista, este cambio de paradigma del jugador en el sistema al sistema en el jugador, provoca que el jugador ya no se vea implicado emocionalmente al juego de sus compañeros. Cada jugador es como es y tiene el fútbol que tiene. Si falla un uno contra uno, sus diez compañeros no deben implicarse emocionalmente en su fallo porque no puede controlar lo que hace. No está en la mente de este jugador. Su placer es solamente el de jugar y participar en el juego a través del balón (el fútbol de las tres pés) y contentarse por lo que controla, es decir, cuando tiene el balón. Su incidencia en el resto del juego es orientativa: ser asesor de los otros jugadores, aportarles su punto de vista único y su soporte emocional, animarle.

Siguiendo esto, el fútbol se debe optimizar. La competitividad es abusiva hoy en día: hay demasiados partidos. Los preparadores físicos, a través de la tecnología, deberían calcular dos cosas: cual es el margen de tiempo que debe haber entre partido y partido según las capacidades físicas de los jugadores y cuándos partidos debe haber en una temporada. A lo mejor se deben reducir a la mitad. Y con este tema físico, quiero abrir el último de mi artículo: el fútbol mixto.

Qué hace al mismo Messi ser el jugador que es. Obviamente el tema físico es importante. Él mismo tiene un tronco inferior muy fuerte pero lo que hace el argentino ser, para mí, el mejor jugador de todos los tiempos es su inteligencia. En edad cadete, fui a ver el Espanyol contra un amigo mío y, cuando llegué al campo, vi a un chico pequeño. Después supe su nombre: Óscar Melendo. Cuando los jugadores se saludaban, pensé «A este se lo van a comer» y el que realmente comió fui yo a mis palabras. El medio del campo fue suyo siendo un tío de metro sesenta si llegaba. El cerebro. En eso, hombres y mujeres somos iguales. Solo el físico limita a la mujer. En general, la ciencia indica que el cuerpo femenino está adaptado a unas condiciones naturales concretas. Es una tendencia general: hay hombres menos físicos y mujeres más fuertes. Pero el intelecto es superior al género y es por esto que creo que la tendencia del fútbol es que acabe siendo mixto.  

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