Recuperarse también implica tropezar

El Betis se impone en el Camp Nou gracias a un gol de Juanmi ante un Barça que todavía está en recomposición

Crónica publicada por Joan Cebrián (Twitter: @MrMotijoan)

Decía la gran Almudena Grandes que “hay que escribir sobre lo que se conoce, sobre lo que uno tiene cerca y de lo que a uno le interesa”. Resulta que al FC Barcelona se le olvidó en los últimos años qué era aquello de escribir dentro de un césped en su idioma, llámese “ADN Barça” o “cruyffismo”. Es por ello que el club decidió traer Xavi Hernández como entrenador para recuperar a todo un equipo para la causa junto a la afición. Pero el duro proceso que supone una recuperación, por mucho que desde el otro lado se ignore, también supone errar y caer. Un gol de Juanmi para poner el 0-1 en el Camp Nou a favor del Real Betis fue suficiente para recordarle eso al Barça.

El Betis llegaba al Camp Nou ansioso por una victoria en el templo culé. Manuel Pellegrini había hecho de arquitecto y sus jugadores, conocedores del efecto positivo del técnico chileno sobre ellos, querían tener más cerca el sueño de Europa ganando al Barcelona. En cambio, los blaugranas cargaban en sus espaldas un torbellino de emociones. El 1-0 contra el RCD Espanyol, el 0-0 ante el SL Benfica y el 1-3 conseguido en Villarreal CF expusieron lo que Xavi quiere que sea este equipo. No obstante, también desenmascaró la fragilidad en la que se encuentra el club. La misma que caracteriza a un escritor que arranca con su texto pero, inundado por las lágrimas de su propio dolor, es incapaz de acabarla o de aprovechar ese estímulo negativo.

Al Barça se le atascó cada palabra que intentaba escribir sobre el césped. La sensación de atasco constante daba a entender al Camp Nou que estaba presenciando una obra más del equipo cuando estaba dirigido por Ronald Koeman. Xavi no estaba de base en el mejor contexto posible y el Betis lo corroboró dominando los primeros 45 minutos, tanto con balón como defendiéndose en su propia área. Tampoco ayudó que Gavi tuviera que marchar del césped por una fuerte conmoción en una acción con Héctor Bellerín. Riqui Puig le sustituyó y a medida que pasaban los minutos se diluía cada vez más. Quizás fuera porque futbolísticamente es así, por la falta de minutos o porque un sector culé se imaginó más de lo que realmente puede llegar a ser. El caso de Puig hace lo mismo que un buen texto o una gran película: plantear preguntas de difícil respuesta.

Ousmane Dembélé entró en el minuto 59 por Philippe Coutinho. En la misma sustitución, ingresó Frenkie de Jong por Nico González. | Foto vía: FC Barcelona.

La segunda parte mejoró ligeramente gracias a Ousmane Dembélé. El Barcelona se amarró al francés porque en él encontraba aquel recurso literario que tanto gusta al lector dentro de un texto. Sin embargo, de un recurso no se podía completar la obra. El peligro era más incesante, pero las oportunidades falladas por parte de los culés reflejaban la impotencia en la que está sumergida la esfera blaugrana. Demasiado tiempo llevaba el equipo sin escribir sobre aquel idioma futbolístico que tan bien conoce. Cuatro partidos con un técnico fiel a ese lenguaje no eran suficientes para evitar la esterilidad del que retoma una actividad después de muchos años sin ejercerla.

La fragilidad defensiva del Barça seguía a la orden del día dentro del encuentro y el Betis la castigó con una técnica sutil y efectiva. Los béticos sentenciaron al Barcelona en el minuto 79 gracias a un contragolpe de manual en el que todas sus piezas ofensivas culminaron sus acciones a la perfección. Sergio Canales recortó a Frenkie De Jong, le cedió el esférico a Cristian Tello y este se lo dejó a placer para que Juanmi Jiménez definiera ante Marc-André ter Stegen. El bautizado por el columnista Enrique Ballester como “tipo normal” de “rendimiento sobrenatural y extraordinario” no se complicó la vida para darle a su equipo la victoria. Juanmi corroboró que a veces nos obcecamos en la excelencia o en querer trascender cuando en muchas ocasiones el costumbrismo es suficiente para salir del paso o realizar un buen trabajo.

Juanmi superando a Ter Stegen. | Foto vía: Real Betis.

Grandes culminaba su cita asegurando que “luego lo que ocurre es el milagro de la comunicación, que se asienta en el principio de que todos los seres humanos somos básicamente parecidísimos”. El Barcelona de ahora no se parece demasiado al que tanto éxito aportó, pero ahora sí se acerca un poco más al resto de la sociedad. Al fin y al cabo, ni a Xavi, ni al club ni a la gran mayoría de personas les dicen desde un principio que el proceso de recuperarse o retomar caminos perdidos también implica tropezar para después volverse a levantar. Es cierto que este no es el mejor estímulo que podría recibir un conjunto que se juega su vida en la UEFA Champions League ante el FC Bayern München, pero sí puede ser un valioso recuerdo de cara al futuro. Retomar el vuelo, la escritura o el sexo nunca fueron tareas fáciles y las derrotas son una anestesia para mantener los pies en el suelo.

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