La adolescencia es difícil

El FC Barcelona se impone por 3-2 ante el Elche en el Camp Nou, que como el club no dudó en encomendarse a la juventud

Que actualmente al FC Barcelona lo sostienen los jóvenes no es ningún secreto. De hecho, Xavi Hernández no duda en admitir públicamente un hecho que es ilusionante y peligroso al mismo tiempo. La adolescencia no deja de ser un sinónimo -entre otros muchos- de cambio, concretamente de uno que recoge las semillas a largo plazo, pero el Barcelona actualmente no puede permitirse el lujo de perder el tiempo. El Barça necesitaba resultados en el presente tras unas semanas de infierno y a su juventud no le tembló el pulso para responder con un 3-2 ante el Elche CF en un encuentro lleno tan revuelto como las hormonas en cierta franja de edad.

Con la frivolidad ya instalada en el entorno culé, Xavi no dudó en volver a remover sus fichas para dar con la tecla adecuada. El Barça volvió al Camp Nou con un 3-4-3 en el que combinó rasgos clásicos con otros nuevos. Mientras Ousmane Dembélé y Ez Abde ofrecían profundidad al estar pegados en la línea de banda, Jordi Alba asumió el rol de lateral-interior. Tan sorprendente fue ver al de Hospitalet de Llobregat lejos de su incidencia por banda izquierda como observar un buen rendimiento en una exigencia nueva para él. El frío de Barcelona se deshizo con el calor de una circulación de balón incesante y un peligro ofensivo que desde el inicio del primer tiempo iba in crescendo.

Que Xavi tirara de los pocos aspectos que emocionaron dentro de la extraña -por adjudicar un adjetivo leve- Maradona Cup celebrada en Arabia Saudita funcionó para el FC Barcelona. Ferran Jutglà, de 22 años, debutó en el Camp Nou y como jugador titular del Barcelona con su mejor recompensa posible: un gol pasado el primer cuarto de hora. Su destreza con el balón y sus movimientos sin él para generar espacios enamoraron en un partido más que Luuk De Jong durante los últimos cuatro meses. Pocas imágenes definen el surrealismo por el que pasa el Barça como la de ver cómo un jugador que hace dos años celebraba en el RCDE Stadium la llegada del RCD Espanyol a Europa se encomendó a la afición blaugrana tanto en lo deportivo como en lo emocional.

Sin embargo, la primera parte del duelo entre el FC Barcelona y el Elche CF tenía un orgasmo reservado para el Camp Nou. Gavi deleitó a la afición blaugrana con un gol extraordinario en el que combinó talento, inteligencia y descaro. El interior hizo un control orientado con el tacón y superó a dos defensas ilicitanos para meter un balón cruzado en la portería de Edgar Badía, que como todo su equipo se quedó atónito ante la jugada del joven de 17 años. El canterano interpretó a la perfección la jugada, la ejecutó con la técnica necesaria y no dudó en echarle picardía para realizarla. Y por si fuera poco, un beso rabioso al escudo para celebrarlo. Pocas declaraciones a través de hechos había vivido Barcelona en los últimos años.

Muy distinta fue la segunda parte del Barcelona, que se mostró relajado tras la exhibición de talento de su juventud en la primera parte. Por mucho que la llama de la adolescencia iluminara una afición triste durante las últimas semanas, la fragilidad del conjunto culé seguía presente. De ahí se entiende que el Elche fuera capaz de endosarle dos goles al Barça en menos de dos minutos una vez llegó el 60’. Lo que en cambio no se comprendió fue que tres defensas ‘puros’ dejaran rematar a placer a Pere Milla. Tampoco que Marc André Ter Stegen no pudiera hacer más en ninguna de ambas jugadas. El guardameta alemán conserva intacta su calidad con el balón, pero cada partido que pasa corrobora que por el momento no es determinante parando, un argumento que le pesa en contra a pesar de que a priori tanto Xavi como el Barça le consideran ‘intocable’.

Xavi siguió encomendando a la juventud haciendo entrar a Riqui Puig y Nico González, siendo este el que resolvió el partido en el tramo más importante. Después de los dos goles el encuentro se había atascado, con ambos equipos respondiendo mucho más hacia al jugador que no hacia el balón en los choques. Cuando parecía que el Barça se despediría otra vez de un partido habiendo tenido la oportunidad de ganar en sus manos, Nico y Gavi -con la ayuda de un Dembélé asistente durante los 90 minutos- ratificaron por qué lo importante es mantener el control de aquello que rueda. Una pared en la zona izquierda del área entre Gavi y Ousmane acabó en un centro que acabó en los pies del hijo de Fran González, miembro del “Super Depor”, que metió gol tras un remate de difícil ejecución.

Pocas cosas definen tan bien la juventud como demostrar cualidades para hacerte el “independiente”, confiarse en exceso una vez ha pasado el tiempo y salvar la situación a última hora. El Camp Nou lo vivió en primera persona con el 3-2 ante el Elche CF. Depender de la juventud es un cuchillo de doble filo para el FC Barcelona, pero una demostración de que hasta entre las piedras de las losas puede florecer prosperidad. El equipo de Xavi sigue sumergido en la dicotomía de recuperar rasgos característicos como la presión postpérdida -causante del gol de la victoria- mientras va a contracorriente. La adolescencia y ser del FC Barcelona en la actualidad no es fácil.

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