Vir Out Of Hell

No fue hasta el minuto 91 en que Alexia consiguió romper el empate a cero en la semifinal contra el Real Madrid, cuando los fantasmas de los infaustos penaltis de la temporada pasada ya empezaban a asomarse. El Barça parecía menos inalcanzable que nunca hasta que The Best volvió a obrar su milagro acabando con la heroica resistencia de las de Toril.

Así, podría parecer que la final de la Supercopa estaría algo disputada, pero nada más lejos de la realidad. Al cuarto de hora Ingrid Engen rompía el empate a cero inicial y antes de la media hora la noruega Caroline Graham Hansen ya había comenzado su festival particular martilleando sin piedad la portería de una exigidísima Hedvig Lindahl. Casualidad o no, el centro del campo blaugrana, sin grandes experimentos en la alineación y juntando a Alexia, a Patri y a Engen, le causó demasiados problemas a un Atlético que no llegaba a la presión.

Tampoco las de Óscar Fernández conseguían amenazar a la contra: Deyna necesitaba bajar muchos metros para intentar rescatar algún balón y Ludmila no era capaz de imponer su físico superior a una Jana Fernàndez imperial que le ganó cada duelo. Con esas dos armas desactivadas, solo alguna tímida escapada de Carmen Menayo por banda izquierda recordaba el potencial de las colchoneras.

Tras el descanso, de nuevo continuaba el festival nórdico: Rolfö marcaba al poco de empezar la segunda parte y Caro completaba el hat trick que le valdría el MVP de la final. Ya con el partido sentenciado empezó el festival de cambios en los dos equipos: el Barça para que el número máximo posible de jugadoras disfrutasen del momento y el Atleti para intentar maquillar el marcador sin éxito. Todavía llegarían dos goles más de Lieke Martens, a la que no le gusta faltar a su cita con el gol, pero entre ambos tantos se produciría el gran momento de la mañana.

Y es que Virginia Torrecilla, 683 días después de que un tumor cerebral la apartase de los terrenos de juego sin saber qué le deparaba el destino, volvió a disputar unos minutos al fin con sus compañeras. En ese momento, ni marcador ni camiseta volvieron a importar más que de forma anecdótica: todos los presentes se levantaron de sus asientos para ovacionar a la mallorquina, e incluso las jugadoras del Barça aprovecharon el final del encuentro para mantear cariñosamente a su buena amiga. Era el final del túnel para Vir, que ha vuelto a sentirse futbolista tras acabar su infierno particular. Vir Out Of Hell.

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