Afortunadamente, nada volverá a ser como antes

 Escrito por Inés Sánchez | Tw: @inessn27

Aún en el siglo de la inmediatez, las mayores gestas siguen dejando huellas imborrables en la historia. Y hoy, podemos abordar este 8 de marzo desde una perspectiva muy distinta a la de hace 365 días. Por lo menos en el terreno deportivo, dónde las futbolistas azulgranas se han convertido en las referentes de toda una generación.

Las jugadoras del Barça son el oasis a un 2021 que muchos recordarán como un año de puro trámite. Aún con estadios cerrados y protocolos de espanto, han transformado una temporada anecdótica en una histórica tras levantar la ansiada Champions y consolidarse como el primer equipo español en conquistar el triplete. Desde aquel mágico 16 de mayo, las futbolistas han alcanzado una dimensión inesperada hasta la fecha, convirtiendo en ordinario lo que -hasta entonces- solamente tenía cabida en los sueños. 

“No es solo ganar, también es creer. Abrir puertas para la mujer, para las niñas. Ahora se puede soñar con ganar la Champions, algo que yo solo lo he podido hacer desde hace dos años”, espetó la ex capitana Vicky Losada minutos después de levantar la primera Champions.  Y es que, ganar la UWCL es mucho más que una victoria. Después de vivir durante décadas ancladas en lo invisible, el equipo culé ha abandonado la sombra para situarse en primer plano y convertirse en los ídolos de los niños y niñas que crecen. 

En este día tan señalado, es imposible no poner énfasis en la jugadora que ha marcado una época, Alexia Putellas. La capitana azulgrana es el mejor ejemplo para un 8 de marzo que demanda lucha. La autoexigencia y calidad de la molletense la han llevado a convertirse en la primera española en ganar un Balón de Oro. Tras varias temporadas siendo la gran olvidada en los premios, la centrocampista culé a ha eclipsado este año todos los trofeos individuales. Y sin ni siquiera pretenderlo, ha guiado el camino de la generación actual, que en sus espaldas ya no luce solamente el ‘10’ de Messi, si no que también quiere llevar el dorsal ‘11’ de Alexia en su camiseta. Y desde esta temporada, las niñas saben que sí aspiran a convertirse en la mejor futbolista del planeta. 

El ejemplo del pasado año nos permite dejar de cantar con nostalgia el “ya nada a volverá ser como antes” para cantarlo con ilusión. Porque, a veces, merece la pena dejar de vivir lo de antaño para dar paso a situaciones que ni imaginábamos. A finales de mes, el Barça abre el Camp Nou con público por primera vez para ellas. Y el miedo a ver las gradas vacías se desvaneció. El club vendió las 91.000 localidades en apenas 72 horas, demostrando que el fútbol femenino también interesa si lo alejamos de la posición recóndita que le es habitual. 

Ojalá el ejemplo de esta temporada se extrapole a otros ámbitos de la vida. Y que las niñas sigan siendo feministas pero sin tener que cumplir obligatoriamente los parámetros de la feminidad. Ojalá pronto el 8 de marzo sea un fecha para celebrar y no para reivindicar, y que las calles no se llenen de pancartas que reclamen nuestros derechos, y sobre todo, nuestra vida porque ya no sea necesario.

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