CRUCE DE CAMINOS

La vida está llena de decisiones, de casualidades y causalidades. Dicho así parece que no se ha dicho nada, pero si te paras a pensar; a reflexionar sobre el camino que has llevado hasta ahora, te darás cuenta de la cantidad de “y sis” que puedes responderte. Desde «y si hubiera estudiado aquella otra carrera», o «y si no me hubiera hecho cuenta en Tinder». Qué sería de mí hoy. Serías otro, seguramente uno con más condones en la cartera.

Pues algo así es lo que podemos entender que ha ocurrido con muchos de nosotros, los culés, con la llegada de Xavi Hernández al banquillo. Cuántos estados de ánimo de hoy no vienen influenciados por las actuaciones del equipo que dirige el egarense. Justo hace un mes que hablábamos de la satisfacción de volver a disfrutar con nuestro equipo, ahora es más que evidente que el disfrute nos ha insuflado autoestima, generando confianza en nosotros mismos: en nuestro entrenador y en nuestros futbolistas, por encima de todo.

Hoy día cuesta más encontrar el eslabón débil en el Barça. Pese al asterisco que lleva arrastrando Marc André ter-Stegen desde hace un año y medio, pero que va también dando síntomas de cierta estabilización en la caída libre a la que estaba viéndose expuesto. Lo mismo podríamos decir del cuestionado Dembélé, que hace un mes recibía pitos por doquier en el Camp Nou, o de Frenkie de Jong, desechado de todos los onces futuribles de las pajiplantillas que nos hacemos todos en el Estadi – ya sea ésta vladimir o duchaja -.

Evidentemente, no todo es un cuento de hadas, Xavi aún no mea colonia y su equipo no compite en Champions League, pero tener la perspectiva de futuro es lo que sin duda está cimentando este proyecto, y lo que puede influir en las decisiones de muchas de estas piezas -presentes y futuras -. Aún tenemos la incertidumbre de las renovaciones de Gavi y Araújo, de la paralizada por el “poeta” de siglo moderno Ousmane, así como los fichajes de dudoso encaje en la culerada, encabezados por Kessié.

Pero lo que es fijo, es que partidos como el del Bernabéu, actuaciones como las del ‘7’, o las recientes del lesionado Dest, van a influir en cómo se ven ellos cuando se ponen la blaugrana. En cómo los ve Xavi y Mateu Alemany a la hora de fijar la hoja de ruta de las incorporaciones. De eso también se trata el fútbol, de dinámicas que pueden decidir futuros nunca antes imaginados, en aceptar que lo de hoy igual no me vale para mañana. O sí. Modificar relatos que podrían estar condenados al fracaso.

(Me temo que esto no cunde para Coutinho).

En definitiva, que me enrollo y no es el plan para hoy que todos estamos ya con el chip de parón -puto parón-; que la vida está pudiendo ser maravillosa, teniendo en cuenta de donde se viene. Y la felicidad es una droga, tanto para el que la había probado y ya no se acordaba (pienso en Piqué y Busquets), como para aquél que vino con la expectativa de ser muy feliz y ha sufrido más en el camino (Frenkie de Jong, Ousmane Dembélé). No sabemos cuánto podrá influir en decisiones para el que está fuera y ve a un equipo joven -en crecimiento- disfrutar (pienso en el tal Haaland),  como para aquel que tenía un pie fuera y disfruta por fin, tras meses de calvario. Con la duda de que, quizá, si se marcha ahora, se pierda la mejor parte.

Lo bonito de soñar e imaginar es que no se va a parecer a la realidad. Si ésta es mejor que tus sueños, es posible que estos se entremezclen con ella. Xavi también ha conseguido eso; creer en lo que se tiene, por encima de futuros inciertos, porque la mayor certeza es el presente.

 Y nuestro presente es, nuevamente, feliz.

Sigan al creador de este majestuoso texto.

@Jose_Rodriz

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