¿Volver al inicio?

Artículo escrito por Noriel Miguel (@norival1805).

La palabra evolución se utiliza para referirnos algo que va a mejor. Todo proceso de cambio viene dado por una serie de circunstancias que obligan a la readaptación. El futbol y la vida guardan esa relación estrecha que nos permite extrapolar todo tipo de situaciones. En este caso los contextos, tanto a nivel colectivo, individual como de relaciones, van influenciando en la evolución del futbolista.

Lograr convertirte en un jugador más completo no necesariamente te hace mejor. En el más universal de los deportes la especialización de roles dentro de las disímiles estructuras colectivas cobra una importancia trascendental, no es necesario hacer de “todo” si te encuentras dentro de un modelo de juego que le es más rentable que solamente hagas 3-4 cosas muy bien. Uno de los futbolistas que más puede trasladarnos hacia un escenario indistinto de polémica o adhesión en los análisis de su evolución es Sergio Busquets.

Sus inicios


El impacto de Busi fue brutal desde su primer año en la élite, a tal punto que Guardiola prescindiera de un futbolista total como Yaya Toure. El de Badía probablemente en esos inicios no era mejor ni más completo que el marfileño, pero sus características brindaban al estratega catalán unas aportaciones específicas que encajaban mejor en el modelo de juego y los jugadores dentro del mismo. Apostar por Busquets no sólo era debido al talento inmenso que poseía, era también por el perfil de futbolista que era.

En esa época hubo una frase de Pep muy significativa e ilustrativa que definía de maravillas al pivote blaugrana: “Busquets a un toque es el mejor del mundo, a dos es muy bueno, a tres ya era un futbolista discreto”. Y es que en sus inicios era un continuador de jugadas brutal, su amalgama de recursos técnicos y su lectura para ver el juego rápido le convertían en un punto de apoyo muy valioso, quizás no haya existido nadie nunca cómo él en ese sentido. A la velocidad a la que movía la esférica aquel equipo no se explica sin la figura del de Badía. Tener a Iniesta, Messi y, sobre todo, Xavi cerca de él le restaba total responsabilidad en cuanto a la organización se refiere; el contexto sólo le exigía que cada intervención suya sirviese para subirle la calidad al circuito de pases, más allá de sus funciones sin balón en la presión y tras las pérdidas. Llegó a ser el mejor del mundo sin la necesidad de hacer demasiadas cosas dentro del campo.

Adaptación a las necesidades colectivas


Tras la marcha, primero de Xavi y luego de Iniesta, su ecosistema cambió dentro del conjunto culé. El Barca perdió a sus motores que le iban dando sentido y orden a la estructura colectiva. La ausencia de un perfil “organizativo” dentro de los mediocampistas que le acompañarían(Arthur lo era pero no dio el nivel y Frenkie no ha logrado adueñarse del equipo), obligó a Busquets a dar un paso hacia adelante dentro de ese rol, con los pros y contras que conllevó dicha evolución. Y es que aunque la adaptación ha sido notable, los jugadores son lo que son, y remitiéndonos a la descripción de Pep sobre el mediocentro bluagrana: la esencia de Busi no es la de un organizador natural. Es un futbolista que le falta movilidad a lo ancho para intervenir constantemente e ir ordenando en campo propio desde una secuencia de pases con compañeros, además de que su enorme habilidad pasadora la enfoca, sobre todo, en verticalizar el juego y activar jugadores entre líneas. Su mayor virtud organizativa sale a la luz cuando el equipo se logra asentar en territorio enemigo, mientras más hundido está el rival más cómodo se siente en esa faceta. Ahí si es muy bueno, pero claro, muchas veces al Barca le cuesta llegar con todas las condiciones creadas a ese escenario.

¿Proceso de desactivación?


El Barca se encuentra en un momento del proyecto donde no se puede permitir dar un paso en falso. Dentro de las miles de dicotomías que vive el conjunto blaugrana se encuentra la de que peso real se le debe otorgar a Sergio. Para Xavi, Busquets sigue siendo eje, y teniendo en cuenta las primeras pistas que dejó su Barca del año pasado, el rol dentro de la organización fue aún mayor. La rigidez del modelo en sus primeros pasos obligaba a los interiores vivir la mayor parte del tiempo sujetados en los cuadrados que se forman entre la línea defensiva y de mediocampistas de las estructuras rivales, mientras que esta menor relación con la base de la jugada dejaba a Busquets como líder y eje en la zona principal de gestación. Un diseño de ataque y progresión que, a su vez, no es replicable sustituyendo cromos. Cuando se ha intentado hacer no ha funcionado, porque su(s) sustituto(s) tienen características completamente distintas(Frenkie es un jugador más de conducción y regate que de pase). Seguir insistiendo en un modelo con gran dependencia a un futbolista de 34 años es arriesgado, más aún si tenemos en cuenta los inicios de ese jugador. Tratar de emular a aquel Busquets puede llegar a ser la solución más factible para seguir contando con alguien que todavía tiene aspectos donde sigue siendo élite; para encontrar un modelo de juego que no vea truncado su proceso de crecimiento y formación cuando Sergio ya no esté y, quizás la más importante de todas; para lograr una mejor red de relaciones entre todas las piezas que conviven en el mediocampo.

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