Jordi Alba, el último superviviente

Escrito por Pablo Carretero Gómez | Tw: @Carretero__ en la web de Estadi Johan.

En la temporada del cambio, del golpe sobre la mesa y de volver a aspirar por todos los títulos, al aficionado culé le sigue merodeando en su subconsciente el pasado más reciente. Y como de poco o nada sirve acordarse de todas las noches trágicas sufridas o de futbolistas que ya no están, el barcelonista personaliza este pasado del que intenta huir mirando hacia delante en tres futbolistas: Gerard Piqué, Sergio Busquets y Jordi Alba. Los veteranos, los capitanes o las vacas sagradas se han convertido ya en foco de críticas de todo tipo. Lejos queda ya esa época gloriosa donde, vanagloriados por su propia afición, llevaban el «ADN Barça» por bandera. Y no me parece extraño, ya que al igual que en el periodismo, en el fútbol manda la actualidad.

Habrá a quien le interese más el tema extradeportivo y a quien le interese menos, pero no seré yo el que entre a valorar lo que hace cada uno en su vida privada. Creo que criticar a Piqué por no estar centrado en el fútbol cuando fue el mejor central la pasada temporada es un error, al igual que también lo sería no darse cuenta de que si el defensa que mejor rendimiento te ofreció es uno que tiene 35 años y jugó parte de la temporada infiltrado tienes un problema grande. Esta será la última temporada de Gerard, y como es lógico, el club ha acudido al mercado para reforzarse. Christensen (26) y sobre todo Koundé (23) son lo que el Barça lleva años necesitando, porque aúnan talento con balón y sin él, experiencia en la élite y lo más importante: suben el techo del equipo a corto, medio y largo plazo.

Con Busquets la cosa es más sencilla, si queremos considerar sencillo buscar sustituto a Sergio, el mejor mediocentro que han visto mis ojos. El de Sabadell también ha sido objeto de críticas, pero esta vez se debe más a su incapacidad para adaptarse a contextos a los que (casi) nunca ha estado acostumbrado que a su nivel como futbolista. Busi es mejor que hace 10 años, pero el Barça, además de ser peor equipo, es mucho menos dominante. Y ahí sufre lo que no está escrito. Ya hace un tiempo me surgió el debate de si es rentable tener en el campo a un futbolista que cuando el equipo domina es el mejor del mundo pero cuando sucede al contrario se convierte en uno más. Nunca tuve una respuesta lo suficientemente clara como para decantarme hacia uno de los dos lados, y con lo que está proponiendo Xavi desde el banquillo, que es claramente un equipo más vertical de lo que a Busquets le gustaría, me ha vuelto a surgir la duda.

Sea como fuere, esta también será su última temporada en el club y debe ser mucho menos exigente a nivel minutos que la pasada, porque no será buen síntoma que vuelva a acumular más de 4.000 minutos. ¿Nico puede ser la solución? Puede y debe serla, ya que viendo el fútbol de cara es infinitamente mejor futbolista que cerca de la frontal del área.

Hoy, lejos de señalar a Piqué o Busquets, futbolistas que el curso pasado ofrecieron un rendimiento notable y que esta temporada deberán tener otro rol, quiero centrarme en Jordi Alba. Hace muchos años que no tenía esta sensación con un jugador, pero creo que aspirar a la Champions League con Jordi de titular es irreal. A nivel nacional sí podrás luchar porque el nivel medio es bastante inferior a lo que te encuentras en las eliminatorias europeas, pero los Liverpool, Manchester City, PSG, Bayern o Real Madrid hacen de un error una masacre.

Jordi Alba no es el mismo que hace 5 años porque físicamente ha perdido esa velocidad que le caracterizaba, pero ese está lejos de ser el principal problema. Cuando ha pasado de ser un futbolista en la edad perfecta y estar acompañado de los mejores a tener que liderar desde una posición más compleja se ha venido abajo. Nunca pondré el foco únicamente en las noches europeas en las que fue invisible porque todos sus compañeros o mejor, todos menos Leo, también lo fueron. El problema en Jordi es que cada una de esas noches le ha hecho más débil mentalmente, y sumado a su declive físico y poca capacidad de liderazgo han terminado dejando claro que no tiene el nivel para ser el lateral izquierdo titular del Barça. Es imposible verle 90 minutos seguidos sin pasividad en los duelos o sin la nula tensión competitiva que lleva años arrastrando, algo que en un equipo que quiere pelear por todo es un continuo lastre.

Lleva más de un lustro sabiendo que va a ser titular muestre el nivel que muestre y cueste los goles que cueste. 0 competitividad para un futbolista que ha demostrado comodidad y poca ambición por superarse. Ahora, a pocos días de que arranqué la temporada y en el momento justo en el que el club ha arriesgado parte de su futuro para ser competitivo, dar un golpe sobre la mesa y recuperar el estatus que nunca debió haber perdido, Jordi Alba está más cómodo que nunca. Sus compañeros tendrán que dar el 150% y luchar encarnizadamente por un puesto en el XI mientras él ríe, porque de momento, su única competencia es Alejandro Balde, un joven futbolista de 18 años que me recuerda a Flash y Hulk, veloz y potente pero aún muy verde.

Un club no puede huir de su pasado si tiene futbolistas que miran más hacia atrás que hacia delante. Un club no puede mirar hacia delante si hay futbolistas que no consiguen huir de su pasado. Jordi Alba sobrevivirá hasta 2024, y el Barça lleva años necesitando que muera.

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