Un primer día como otro cualquiera

El FC Barcelona superó por 10-0 al AEM Lleida en su primer partido de pretemporada

Llegué con problemas al césped del Johann Cruyff y entre dudas y preguntas acabé encontrando la localización ideal para el partido. Ideal salvo por la ducha completamente gratuita patrocinada por los aspersores del ‘Estadi’. Pero un remojón que tampoco importaba demasiado, a tenor de la temperatura que había a las siete de la tarde. Despejar las gafas de las incómodas gotas y plantar mi taburete nuevo en uno de los fondos del campo. Parece algo absurdo, pero si algo tiene en común el ser humano es la ilusión que le hace siempre estrenar cosas nuevas. No es un taburete maravilloso. De hecho, creo que no hay ningún taburete maravilloso. Tan solo son tres patas entrelazadas con una lona waterproof, pero con todo y con eso, estuvo bien sacarlo de la mochila y hacer uso de él.

Pues algo parecido fue lo que ocurrió ayer con el estreno del Barça de Jonatan Giráldez. El equipo blaugrana comenzaba ayer su puesta de largo de cara a esta nueva temporada que se avecina. Y llegaba el momento de los estrenos. Por ejemplo, ponerse por primera vez la nueva camiseta con el nombre de tu jugadora favorita para animarlas. O ver por primera vez a uno de los fichajes que han aterrizado este año en Barcelona. Y, lo más importante, cruzar por primera vez el túnel de vestuarios y pisar el verde de casa. No dejan de ser acciones repetitivas, curso tras curso, y no por ello es menos ilusionante. Pues, con todo por delante, esos primeros noventa minutos son también el inicio de un sueño nuevo. Y, rodó el balón, frente a poco más de 4.500 personas.

El Barça ganó 10 a 0 a un AEM Lleida que participó activamente en casi la mitad de los goles, pues provocó tres penaltis y se anotó un tanto en propia meta. Pero son detalles. Igual que también lo fue que el cuadro blaugrana jugase con su segunda equipación. El dorado saltó al césped y brilló con el juego de sus portadoras. Si hablamos de detalles, no se pueden pasar por alto los que dejó sobre el césped Vicky López. 16 años y el dorsal 30 en la espalda. ¿Os suena un debut parecido? El caso es que, partiendo desde los interiores, la recién llegada desglosó un conjunto de fintas, recortes y conducciones bañadas de un descaro impropio para alguien tan joven. Su proyección es, sencillamente, brutal.

Quizás, Vicky, era la jugadora más mediática. Pero si algo quedó claro en este primer duelo, es que la cantera viene golpeando fuerte. Jonatan Giráldez salió de la partida con muchas canteranas y especialmente notable fue el papel de Laia Martret, que marcó un gol, y Judit Pujols en el carril izquierdo. Además, en el eje de la zaga también estuvo acertada Martina Fernández. Esa ilusión de las canteranas por destacar en el primer test de pretemporada estuvo acompañada por la experiencia y veteranía de las noruegas Engen y Caro, además de Marta y Gemma. Y Codina, que volvía a debutar con el Barça tras su Erasmus en Milán.

Nueva temporada, y misma tónica. El público se acercó en masa a l’Estadi con la demanda de goles y estos no tardaron en caer. Desde que Caro abrió el marcador en el minuto tres, los goles se fueron sucediendo hasta llegar a los 10. La noruega anotó un hattrick, Pina se apuntó un doblete, Aitana se sumó a la fiesta, Crnogorcevic también vio puerta y Laia Martret y Ariana Arias se estrenaron con el primer equipo. Y, a todo esto, el Lleida también atinó en su propia portería.

Fueron noventa minutos de fiesta en los que el publicó se desgañitó coreando y gritando los nombres de sus futbolistas preferidas. Una fiesta en toda regla que acabó con un breve reconocimiento a Alexia y esas 4.500 gargantas coreando el nombre de la Balón de Oro. Y así concluyó el primer día en el Estadi Johann Cruyff. Por delante quedarán nuevas pruebas, nuevos partidos y muchos más goles antes de que arranque la temporada. Pero, por ayer, la fiesta había acabado. Tocaba recoger la cámara, el taburete y despedirme de ese aspersor encargado de ofrecer una fresca bienvenida a los cámaras. El camino de vuelta estuvo marcado por los gritos de los aficionados aclamando a sus referentes y buscando esa foto o firma. Y una conclusión: Quizás falle el equipo, porque el fútbol tiene esas cosas. Pero quien no fallará será esa afición que, cada vez más numerosa, se aglutinará en las gradas de este estadio.

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