Darle la vuelta al calcetín

Una vez cerrado el frenético mercado de este verano, tras unos días de digerir y reposar todo lo que hemos vivido en Can Barça durante este periodo estival tan intenso y, convendremos, mucho más productivo que lo que cualquiera podría haber soñado en el mes de junio, es momento del análisis sosegado y con perspectiva de la situación actual.

Cerrábamos la temporada con una sensación agridulce por los últimos partidos del equipo, pese a conseguir el objetivo de mínimos de la temporada, conseguir la clasificación para la Champions, unas jornadas antes del final. La perspectiva del mercado con las salvajes restricciones del exceso del límite salarial eran poco halagüeñas, incluso con dudas sobre la inscripción de los fichajes ya conocidos, y a «coste cero», Christensen y Kessie.

Pero aparecieron las famosas «palancas», que han hecho correr tantos ríos de tinta, en su mayoría muy caudalosos de desconocimiento (#Niputaideismo) y/o mala fe. Por ello, vamos a explicar por qué Laporta decide adelantar ingresos futuros con la venta de los derechos de TV de la Liga, y del 49% de un Barça Studios hinchado con los potenciales activos virtuales (NFTs).

La razón principal de la activación de las palancas era contrarrestar el exceso de límite salarial que los casi 700M€ de pérdidas de las dos temporadas del COVID había ocasionado, 128M en la 19-20 y 555M en la 20-21. Eso es lo primero que hay que decir. Una apuesta arriesgada, sin duda, pero legal y legitimada por partida doble, por un lado por la aprobación en las distintas asambleas de las diferentes posibles ventas, y por otro de su aplastante victoria en las urnas en marzo de 2021. Y esos socios votaron al Laporta audaz y un tanto temerario, no al timorato que tuvo que conformarse con dejar marchar a Messi.

Bien es cierto que quizás los primeros 200M (correspondiente al 10% de los derechos de TV por los próximos 25 años) que se acordaron el mismo 30 de junio, al límite como es habitual en Laporta, eran los únicos que se debían activar en cualquier caso. Una de las condiciones de financiación (covenants) de las operaciones mas cuantiosas, como el crédito de Goldman Sachs de 525M de 2021, era cerrar la temporada 21-22 con beneficios. Y la única manera de conseguirlo era con esta primera palanca, ya que tras caer en Champions tan pronto y no haber vendido nada del Barça Corporate hasta el momento, como estaba presupuestado, el club iba a cerrar el ejercicio de nuevo con pérdidas.

En julio y agosto ya es otra cosa. Se han activado más palancas, el 15% restante de derechos de TV de la Liga que había aprobado la Asamblea (25%) por otros 300M€ (redondeando), vendidos como el 10% anterior a Sixth Street Capital (SSC) y del 49% del Barça Studios en dos fases y a dos inversores diferentes por un total de 200M€, haciendo un total de 700M que colocaban al equipo de nuevo fuera del exceso de masa salarial (salarios y amortizaciones de la temporada) respecto al límite marcado por la Liga.

Es decir que el límite salarial se vuelve a encontrar por encima de esa masa salarial, con lo que cada euro liberado abre la posibilidad de inscribir adicionalmente por esa misma cantidad (1:1), saliendo de ese 1:4 que tanto limitaba la actuación del Barça en el mercado. Resumiendo, el Barça ha necesitado esos 700M para ponerse de nuevo en la casilla de salida sin penalizaciones. Nada más.

Y aquí es cuando debemos hacer el análisis. Una vez puesto en esta casilla de salida, cómo ha actuado el club. Mucho se habla del despilfarro del Barça, pero este verano se ha dado entrada a nada menos que 7 jugadores, 3 de ellos (Lewandowski, Raphinha y Koundé) con desembolso económico en la transferencia por valor de 153M€, además de otros 4 libres (Kessie, Christensen, Bellerín y Marcos Alonso). Además, se han vendido jugadores por valor de 35M, lo que deja el saldo de la temporada en 118M€. Para hacernos una idea, un saldo por debajo de las temporadas pre-Pandemia 19-20 (145M) o 17-18 (132M) que incluye además, en contrapartida, los 222M de la huída de Neymar.

Pero vayamos más allá, y consideremos los 18 meses de mandato de Laporta. El saldo de las dos temporadas, incluyendo 3 mercados (dos de verano y el pasado de invierno), nos deja un saldo total de 100M, con las operaciones del Barça Atlétic de Ilaix, Akieme, Konrad, Abde, Jutglá, Emre Demir y Torre. Con estos apenas 100M, Laporta ha transformado un equipo muerto tras la marcha de Messi, en un aspirante a todo. Pudiendo dejar los 600M restantes para, o bien amortizar y reducir esos 1.300M deuda, o bien para invertir en los activos productivos del club fuera de la primera plantilla como podrían ser BLM, que todavía tiene un enorme margen de mejora, y por tanto de beneficio, o ese Barça Studios cuya nueva dimensión se presume una fuente adicional de ingresos pese a la venta del 49% de este verano, o, por supuesto, para la gran obra del mandato, el Espai Barça.

Desde mi punto de vista, el mayor problema actual del club es la masa salarial, que debido a los diferimientos de temporadas anteriores, puede significar entre 70 y 90M adicionales en la masa salarial de esta temporada pasada, lo que nos lleva la masa salarial del primer equipo para la 22-23 ligeramente por encima de los 450M€, que si le añadimos la masa salarial no inscribible (categorías inferiores y resto de secciones), nos puede llevar a los 570-580M€, a falta de primas y posibles indemnizaciones.

Este nivel es insostenible y seguramente nos lleve este año a otra temporada con pérdidas ordinarias (resultados sin las palancas), siendo el fin de estas pérdidas el mínimo necesario para una situación financiera saludable del club. Entiendo sin embargo también que, con la segura salida de Busquets el próximo verano, y, como mucho, en el siguiente de Alba y Piqué, se regularizará la situación, que es lo que tienen en mente desde el club, pero sería conveniente mantener esa cifra a futuro en el entorno de los 500M, dado que se presume complicado instalarse por encima de los 800M de ingresos ordinarios en el medio plazo hasta la conclusión de las obras en el Camp Nou.

En resumen, Laporta ha dado la vuelta a la plantilla como un calcetín en 18 meses por 100M€, pagando el peaje de aumentar este año la masa salarial transitoriamente, financiándola con los 700M de las palancas, que nos reducirán, al menos, 40M anuales los ingresos futuros. Pero a cambio ha liquidado la situación patrimonial negativa y de exceso de límite salarial, que nos permite desde ahora y en el futuro, operar con cierta tranquilidad, sin olvidar la todavía grave situación económica del club que nos dejaron Bartomeu, Rosell y sus colaboracionistas, tan fiscalizadores últimamente, como callados en la década ominosa que casi nos lleva a la desaparición del club tal y como lo conocemos.

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