El Bayern baja los pies del Barcelona a la tierra

Después de semanas de ilusión, el FC Barcelona se ha topado con la realidad que puede significar la UEFA Champions League : perder a pesar de merecer más futbolísticamente

El Allianz Arena no ha sido nunca un buen lugar de visita para el FC Barcelona. A lo largo de su historia los culés han acumulado dos empates y cuatro derrotas. Hoy los culés aspiraban a girar esa situación sumando su primera victoria. Existían las ganas de reafirmar su renacimiento en la UEFA Champions League ante uno de los clubes grandes europeos, qué menos que hacerlo contra el Bayern de Múnich tras el oscuro 2-8 en contra de los blaugranas. Futbolísticamente existieron los argumentos para creer, pero el Bayern aprovechó el único momento de debilidad del Barça para sentenciarlo con un 2-0.

Las palabras del entrenador del Bayern de Múnich, Julian Nagelsmann, quedaron reflejadas especialmente en la primera parte. “Las impresiones de los últimos partidos con el Barça debemos borrarlas del disco duro”, afirmaba el joven técnico. Los 45 minutos iniciales sirvieron significaron tensión para el conjunto alemán. Por mucho que los bávaros intentaran estorbar la construcción del juego de sus rivales, los culés conseguían amenazar la portería de Manuel Neuer constantemente.

A diferencia de los naufragios sufridos anteriormente en la Champions League, en esta ocasión el FC Barcelona podía respirar tranquilo. Andreas Christensen, Ronald Araújo, Jules Koundé y un debutante Marcos Alonso -que tuvo un buen estreno como blaugrana- daban esa sensación de tranquilidad en la línea defensiva que antes era inexistente. Capaces de imponerse tanto en el duelo como en campo abierto, el Barça respiraba tranquilo en ese aspecto. En ataque, Pedri -que tenía a Joshua Kimmich persiguiéndole constantemente- organizaba y Gavi incidía con pases que acababan en oportunidades clave.

Precisamente las oportunidades de cara a portería jugaron un rol importante porque el Barcelona se acordaría de ellas posteriormente. Pedri, Robert Lewandowski y Raphinha tuvieron dos ocasiones ante Neuer que no pudieron culminar. La imagen del polaco fue curiosa: aportó en todos los aspectos posibles pero no estuvo tan acertado en el remate -su mejor faceta- para cumplir con la ‘ley del ex’. El brasileño reflejó que ambos extremos culés estaban muy precipitados en el Allianz Arena. Un posible penalti sobre Ousmane Dembélé antes del primer tiempo podría haber girado radicalmente el camino del partido, pero no fue así.

El Bayern de Múnich recordó que no sólo sabe oler la sangre, si no que también se las ingenia para sobrevivir en el fango. Pero claro, una vez Leon Goretzka obligó a Marc-André Ter Stegen a intervenir en el minuto 49, los bávaros no dejaron pasar la que era su oportunidad. El Barcelona tuvo veinte minutos en los que se pareció más a sus débiles versiones anteriores que no al que es en la actualidad y ante ese espejismo el Bayern decidió intervenir. Llegados al 50 Lucas Hernández remató solo en el primer palo para adelantar al conjunto alemán. Quizás Ter Stegen debería haber salido, pero la velocidad de la jugada implicó un gran grado de dificultad. 

Tres minutos después, Leroy Sané puso el 2-0 definitivo. El extremo culminó una gran jugada colectiva del Bayern de Múnich después de que Thomas Müller y Jamal Musiala leyeran a la perfección los espacios que debían atacar. Müller fijó a Christensen y Musiala leyó detectó el intervalo entre el danés, Alonso, Dembélé y Busquets. Teniendo espacio por delante, el alemán se combinó a la perfección con Sané para acabar de bajar los pies del Barcelona a la tierra. Nagelsmann consiguió el objetivo que durante la primera parte se le atascó: atacar los costados de Sergio Busquets, que fue luz y sombra con el cambio de mitad.

El destino del partido podría haber cambiado de nuevo si Pedri hubiera encajado en el minuto 61 el mano a mano que tenía contra Neuer. Tras temporizar en la frontal del área y combinar correctamente con Lewandowski, el canario envió el balón al poste. Horas antes del partido, Xavi Hernández quitaba fuego al resultado independientemente de cuál fuera: “No se pueden sacar conclusiones precipitadas”. Sin embargo, con un 2-0 en contra, el Bayern de Múnich le ha recordado al FC Barcelona que no debe confiarse en exceso con la ilusión. Que el proceso de recuperación futbolístico puede tener mucho ritmo pero el emocional no. Una sesión no arregla de la noche a la mañana todos los problemas anímicos acumulados a lo largo de los años. Todo esto entra dentro del proceso de aprendizaje -como lo es la vida misma- por el que pasa el Barça de Xavi. Pero el cambio de pasar de pedir el tiempo para evitar una humillación a acabar con rabia por haber tenido el partido en tus manos se nota.

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