Ver el futuro desde los ojos de un niño

Nuestro paso por la tierra no viene con un manual de instrucciones que nos enseña el camino correcto para tomar decisiones. Intuición y razón son dos fenómenos que muchas veces suelen converger, si somos capaces de equilibrar ambas, no dudamos en lo que creemos. Dentro del mundo del futbol cuando trato de analizar me ocurre algo curioso: primero siento y después pienso. Desde el primer día que vi a Gavi tuve la sensación de que era muy bueno, no sabía por qué, ya tendría tiempo de descubrirlo, pero por mi mente no pasó la más mínima duda de que era alguien especial.

La posición de mediocampista es una de las más complejas de entender de manera prematura. La mayoría de los futbolistas en estas demarcaciones llegan a su máxima expresión ya pasado los 25 años (Xavi, Modric, Thiago, entre otros). Es un sitio donde la toma decisional cobra un valor fundamental, y para ello haber acumulado experiencias y situaciones de todo tipo es vital para la formación del jugador; lograr sentir cada una de las intervenciones sin la necesidad de pensarlas.

La irrupción del canterano blaugrana no dejó indiferente a nadie. Con apenas 17 años no recuerdo algo tan bestia dentro de la élite en su posición. Y es que a esa edad otros nos han deslumbrado por sus condiciones físicas, técnicas o mentales; pero es que Gavi las reúne todas. Gracias a esto ha logrado una versatilidad que ha sido oro para las necesidades del Barca: interior a espaldas de la línea de mediocampistas rivales, relacionado con la base o retrocediendo en inicio para ser un activo importante rajando la presión desde su regate y conducción; falso extremo cayendo a zonas entre líneas y limpiando el carril para la subida del lateral; siendo el mediocampista que lanza la primera línea de presión apoyado en su capacidad para repetir esfuerzos y su gran agresividad para saltar sobre poseedor; cerrando carriles centrales defendiendo en bloque; etc. Gavi ha jugado de todo y lo ha jugado tan bien que se nos hace complejo analizar cual será su mejor rol en el futuro. No tenemos certeza de lo que será, sólo sabemos que, si nada se tuerce, será muy bueno.

Tratar de visualizar su mejor rol en el futuro se antoja complejo, va mucho de las sensaciones que nos ha ido dejando las pistas vistas a lo largo del año. Gavi ha tenido que convivir con dos modelos que abogan por el Juego de Posición: la España de Luis Enrique y el Barca de Xavi son equipos con pautas similares pero con un punto de cocción colectiva e individual que hace que los comportamientos dentro del campo dejen contextos distintos. En el club, el canterano vive un escenario menos flexible que en la selección. El estratega blaugrana, de momento, intenta progresar desde un 2-3-5 donde los interiores, por diseño, actúan como “atacantes” ocupando la mayor parte del tiempo las espaldas de los mediocampistas rivales; sujetados en los cuadrados, donde marcar diferencias requiere una complejidad en la ejecución muy elevada. Una zona donde no sólo es tener la sensibilidad técnicas para el giro y control orientado, la percepción espacial para mostrarte como receptor o la agilidad mental para leer el pase dañino; es también una cuestión de timing, saber interpretar cuando soltar el balón, atacar un espacio, pausar o acelerar. Es la zona más difícil del campo y para un chico de 17 años lograr dominarla es una quimera.

Gavi durante un encuentro en la selección española. | Foto vía: One Football.

En la selección el contexto es otro: una mayor libertad para moverse sobre todo el eje vertical del campo. Gavi ha jugado partidos a un nivel que otros no han podido hacerlo durante todo el proceso de Luis Enrique. El canterano entiende muy bien el juego de posición del seleccionador y va tomando buenas decisiones en función de lo que le pide la jugada, con la capacidad para hacerse dueño de varios sectores del campo, de intimidar desde su fortaleza en los duelos o de romper presiones con gestos técnicos que superan acosos. Cuando el juego le permite a su futbol nacer de abajo hacia arriba cobra otra dimensión, porque es alguien que no destaca por algo en específico, destaca en TODO; si logra sentirse desencadenado ofrece actuaciones nivel élite siendo apenas un adolescente. Sus mejores partidos en club y selección han sido así. La sensación que me transmite es la de que puede llegar a ser un mediocampista global, con la capacidad de ordenar desde la base de la jugada pero, a su vez, ir hilando pases y forjando acciones que le permitan llegar a los metros finales; con la necesidad de estar en constante contacto con la esférica, mientras más interviene mejor juega, se viene arriba y, además, tiene el don natural de no perderla nunca cuando está en primera o segunda línea de balón, trae intrínseca esa tensión y cualidad innata de saber proteger la redonda. Los derroteros por lo que transitará su evolución dentro del verde es un enigma, lo indudable en este caso es que Gavi es un futbolista tan completo que será todo lo que quiera ser.

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