El muro de Berlín vuelve a levantarse

Artículo escrito por Carlos Roiger (@_caarloos_9)

¿Por qué todas aquellas personas que defienden algo son siempre señaladas? Son cosas que nunca entenderemos y siempre estarán sin resolver, aquellas personas que sufren una estabilidad social. La estabilidad se resume en noventa minutos y once jugadores que son representados para positivizar tu mente. Porque el error de un conjunto se resume en el fallo del último capítulo. Resume un desenlace trágico o puede llegar uno salvador para convertirse en el protagonista de una historia con final feliz.

La vida es injusta con los futbolistas y el cuerpo preparado que deben tener para soportar todo el desarrollo físico ya está visto. El cuerpo humano no ha sido creado para crear máquinas físicas. Cuando te haces más viejo, los músculos se desgarran y pierden elasticidad mientras los huesos necesitan más calcio. Los jugadores son puestos mentalmente al límite entre la presión social de una ciudad a la que representas, una dieta saludable para mantener el cien por cien de la salud y un horario de entrenamiento asocial.

La misión de estar tranquilos se convierte en imposible durante el único més en el que pueden. Son perseguidos por las lapas periodísticas carroñeras que quieren sacar su exclusiva de su vida y triunfar en un mundo lleno de minas, donde tener un espejo para evitar las puñaladas menos esperadas del cronista que se sienta en el pupitre de al lado en el Spotify Camp Nou. Después nos quejamos los ‘tribuneros’ acabados: si el partido no sale como tú hubieras explicado en aquel bar de Sants, te levantas de la silla privilegiada de l’estadi y coges escaleras abajo dirección diagonal.

El carácter llega a ser tan importante que puede convertirte en el mejor portero del mundo. Un carácter frío y sin emociones provoca que un gol encajado no le haga bajar la cabeza. Tampoco se abronca a sí mismo o la toma con el compañero de turno. No busca excusas. Ni propias, ni ajenas. Él, simplemente, vuelve a ajustarse los guantes y se coloca bajo palos fotocopiando una expresión que nunca cambia. Es su manera de blindarse ante el exterior. ¿Por qué a la gente le gusta tanto la estadística cuando un equipo o los jugadores están bien? Estos son los datos para que empieces a asumir la información sin colapsarte: el alemán que nunca ha sido aceptado en un grupo de escépticos y, tan odiado en Alemania, ha vuelto. Tranquilo Marc-André, Barcelona te quiere, no hagas caso a los tradicionales, la vida ha pasado a ser modernista y tú eres el líder de este movimiento. Las estadísticas no mienten: cinco partidos jugados, un goles en contra, 0.20 por partido, 12 paradas (2.40 por partido) y 161 pases buenos (32.20 por partido). Marc-André, esto vuelve a estar a tu altura y pinta muy bien.

La mejor versión del Barça pasa por la recuperación del brazo de hormigón y los vuelos infinitos hacia la escuadra de Marc-André Ter Stegen. A pesar de que en muchas ocasiones escribió el relato del héroe con Leo Messi, el peso de aparecer en la fotografía de la generación traumatizada en las grandes citas todavía es una losa. “Tiene que ir buscando día a día señales que le alimenten la confianza y que el reconocimiento del vestuario sea la base para su mejora.»

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