De Jong y el dilema Skywalker

Frenkie De Jong llegó a FC Barcelona bajo la condición del “Elegido” de la Profecía de la Fuerza, pero las cosas han cambiado radicalmente

Artículo de Joan Cebrián (@Motijoan)

Ver jugar al Ajax FC en 2019 era una auténtica delicia. La final deseada en Barcelona en aquella UEFA Champions League era ni más ni menos que un duelo entre el FC Barcelona y el Ajax. Pero llegaron los ingleses y se encargaron de aguar ese sueño húmedo de la mano del Tottenham Hotspur y el Liverpool FC. Aquellas semifinales fueron yin y yang: justicia para los reds y crueldad para los neerlandeses, no sin olvidar el atropello del que fue víctima Leo Messi. Pero antes de llegar a ese punto, el Barça hizo los que por entonces eran los deberes fichando a Frenkie De Jong en el anterior mercado de invierno. No consiguió a Matthijs de Ligt, pero al menos no se quedó sin su parte del pastel.

Frenkie De Jong y De Ligt eran considerados las bases de lo que podía ser un gran futuro. Pero aquel Ajax, tan vistoso como letal, engañó a la masa social culé haciéndole confundir el juego de posición por el posicional. En este último es donde De Jong ha brillado más hasta la fecha, pero la falta de alicientes en el FC Barcelona dirigido por Ernesto Valverde hacía que su llegada tuviera un carácter de urgencia. Jugar con interiores como Arturo Vidal o un decadente Iván Rakitic explicaba la situación por sí misma. El club necesitaba un jugador sensible a La Fuerza del juego de posición, Frenkie se postulaba como “El Elegido” por las dotes mostradas en el Amsterdam y Barcelona se puso el traje de Qui-Gon Jinn para ver en él a Anakin Skywalker

Sin embargo, en esa búsqueda del “Elegido” para cumplir con la Profecía de la Fuerza, hubo amnesia general sobre un aspecto determinante: Frenkie De Jong ni viene de una familia humilde de Tatooine ni es un hijo de la ruina. Se dio por sentada su adaptación y claro, a pesar de ser joven, no es lo mismo empezar a educar a un sensible a La Fuerza desde bien pequeño que no superada la adolescencia. Como cualquier Jedi, De Jong tenía y tiene virtudes innatas, pero no eran las que se asociaban a un Anakin Skywalker del juego de posición. Superar líneas a través de la conducción, lateralizar, ser un portento físico… Aptitudes que siempre suman pero que no correspondían en el ideario de Qui-Gon Jinn.

De Jong llegó a brillar bajo la dirección de Koeman, ¿pero era así como entendía el Consejo Jedi del FC Barcelona el camino de La Fuerza?

Barcelona quiso hacer de Qui-Gon Jinn pero se saltó un paso importante: darle a Frenkie De Jong su Obi-Wan Kenobi adecuado. La muerte de Jinn en la Ciudad Condal no fue rápida, concisa e intensa como su asesinato en Naboo a manos de Darth Maul. Fue sangrante y lenta hasta la llegada de la sentencia de muerte, todo lo contrario. Maul era del Lado Oscuro, pero en lugar de estar posicionado frontalmente en el bando contrario al de la capital catalana, trabajaba desde dentro de ella, al puro estilo Lord Sidious camuflándose como Canciller Palpatine. Al fin y al cabo, ese tipo de rastro negro y rojo con cuernos no dejaba de ser la directiva que llevaba en el poder desde 2015.

La corrupta República Galáctica de Josep Maria Bartomeu intentó desviar el camino del FC Barcelona dentro de La Fuerza intentando fichar a partidarios de ella como Quique Setién, más sensibles en la teoría que no en la práctica dentro de un contexto de exigencia, para desmontarla. Trajo a Ronald Koeman, a quien quiso presentar como un ser sensible al poder metafísico y vinculante. Técnicamente, hasta aquellas alturas fue Koeman quien más se acercó a ser el Obi-Wan de Frenkie De Jong, pero por un camino distinto al deseado para el considerado Skywalker. De Jong llegó a brillar bajo la dirección de su compatriota, ¿pero era así como entendía el Consejo Jedi del FC Barcelona el camino de La Fuerza? Tuvo que llegar una moción de censura para limpiar la corrupción de la República -o al menos empezar a intentarlo-, dar carpetazo a Ronald y pasar por el impasse de Sergi Barjuan para encontrar a Obi-Wan: Xavi Hernández.

A lo largo de Star Wars no sólo es Anakin Skywalker quien aprende en el camino de La Fuerza, también Obi-Wan Kenobi como Maestro tras dejar su rol de Padawan. Con Xavi, Frenkie De Jong ha mostrado mucho más las aptitudes que se esperaban como él de Skywalker que no en el resto de etapas. Sin embargo, cuando llegan los malos tiempos, Obi-Wan y el egarense son el centro de las críticas por evitar catástrofes individualmente (además de ser en parte partícipes de ellas). Véase la primera derrota contra el Conde Dooku, la eliminación de la Europa League o la caída en la actual fase de grupos de la Champions League.

Su acercamiento al Lado Oscuro, evidente, pero no exclusivo: firmar contratos con un valor de mercado excesivo es algo que conocen otros Jedi como Marc-André Ter Stegen, Jordi Alba, Clément Lenglet…

Pero en medio de todo este trayecto el síndrome del impostor aparece en Frenkie De Jong. Porque son dos chavales como Pedri González y Gavi los que asumen el timón de los Jedi en el césped, dejando a De Jong en un segundo plano. Obi-Wan se confunde: es imposible que Quin-Gon Jinn se haya confundido prediciendo al “Elegido”. Todo apunta a que Jinn, por muy raro que parezca, se ha equivocado. Que Pedri es quien traerá el equilibrio a La Fuerza y no Frenkie. La República y el Consejo Jedi se dividen entre deshacerse del Padawan neerlandés o conservarlo para que florezca por demostrar argumentos, aunque hayan sido de otro tipo.

El culmen llega con una oferta de 100 millones procedente del Manchester United. Frenkie De Jong se niega a abandonar el sueño de ser el Skywalker que le habían etiquetado. Aquí es cuando más se empieza a acercar a él, pero por los modales extradeportivos, aferrándose a un contrato firmado con la anterior República Galáctica, la corrupta. Hablando a las espaldas de la actual República y del Consejo -que tampoco jugó limpiamente-: “Yo culpo a esta gente (los que le querían fuera), pero no tengo nada que ver con ellos. Sí, para mi son el Barça porque lo dirigen”. El ataque es directo y conciso. Su acercamiento al Lado Oscuro, evidente, pero no exclusivo: firmar contratos con un valor de mercado excesivo es algo que conocen otros Jedi como Marc-André Ter Stegen, Jordi Alba, Clément Lenglet…

En medio de ese torbellino, Obi-Wan se encuentra entre dos tierras. El egarense está entre lo que dice la cúpula de la renovada República Galáctica y el amor que tiene hacia su Padawan y sus cualidades. El propio De Jong lo confirma: “Es cierto que Xavi dejó la puerta abierta a la posibilidad de mi salida porque nunca dijo ‘Frenkie se queda’. Pero no le echo la culpa. Nunca tuve la sensación de que Xavi estaba en mi contra y creo que fue difícil para él hablar de todo esto”. Aprovechar el Mundial para hablar sobre la situación en la República sólo añade más gasolina al fuego.

Toda esta situación deja a Frenkie De Jong entre la espada y la pared. En la Galaxia poca gente trabaja con honestidad de inicio a fin. Para muchos De Jong ha dejado de ser visto como “El Elegido”. Para otros tantos, lo sigue siendo. Sobre el césped puede demostrarlo y reescribir la historia o ser parte del Consejo Jedi que acompaña al ‘verdadero’ Anakin Skywalker. Sin embargo, fuera de él, puede ser Anakin en el aspecto menos deseado: incorporándose definitivamente en Lado Oscuro y formando parte de la Orden 66. Si se ejecuta la orden, Xavi Hernández tendrá en sus manos dos opciones: acabar con Frenkie -en contra de su voluntad- en Mustafar o ponerse de su lado. Sea cual sea la opción, Obi-Wan volverá a ser criticado y necesitará una serie añadida para dar más trasfondo sobre su figura.

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