Mujer y fútbol: la eterna lucha

«¿A qué has venido al campo, a ver a tu novio?»; «¿Pero tú, juegas a fútbol?»; ¿Y cómo que te gusta el fútbol?»; ¿Pero, conoces a algún jugador de la Premier? A ver dime en qué posición juega De Bruyne y qué dorsal lleva?». Supongo que si eres mujer, y de alguna manera, llevas inmersa en el mundo del fútbol unos años, habrás sufrido algunas de las frases anteriores.

En el deporte, y en la vida, da la sensación que las mujeres tenemos que demostrar siempre un poquito más que los hombres. Cualquier afirmación que diga una de nosotras se cuestiona, y no se cuestionaría si la hubiera pronunciado un hombre. Es como si el fútbol les perteneciera a ellos, como si su cerebro tuviera mayores capacidades para hablar, disfrutar o entender cuestiones del juego

No quiero imaginarme mi situación, y la de todas mis compañeras, si hubiéramos nacido 20 años antes. Y mucho menos quiero recordar todo lo que han sufrido las futbolistas de las generaciones anteriores por el simple hecho de querer jugar.

Afortunadamente, la situación en pocos años ha cambiado muchísimo. E igual sí, debemos sentirnos afortunadas. Pero también debemos seguir luchando para que las próximas generaciones vean lo de ahora con mucha lejanía. Que no entiendan que una jugadora profesional cobre entre 12.000 y 16.000 euros anuales. Que se lleven las manos a la cabeza cuando un club, como le pasó a Sara Bjork, crea que puede decidir cuando una mujer debe ser o no madre.

Tenemos los mínimos. Los mínimos que corresponden a cualquier trabajador y que hasta hace muy poco no se aplicaban en los terrenos de juego. Hay jugadoras llenando estadios. Siendo referentes de toda una generación. Ganando Champions. Pero tenemos que seguir luchando para que dejen de ser mínimos y comiencen a ser las condiciones idóneas que corresponden a una liga profesional.

No nos callaremos aunque el hoy sea mejor que ayer. No mientras una mujer sea ninguneada, mientras no podamos acceder a los mismos puestos que nuestros homólogos masculinos, mientras que muchas mujeres sigan sufriendo el acoso callejero, el techo de cristal, la violencia machista. El 8M seguirá siendo necesario mientras las mujeres sigamos siendo asesinadas por el simple hecho de ser mujeres.

Ojalá hoy las mujeres no abandonáramos nuestros puestos de trabajo para llenar las calles. Pero sigue siendo necesario. No quiero oír felicitaciones, si no que los hombres también contribuyan a nuestra lucha. En este 8 de marzo volveremos a salir a la calle para defender nuestros derechos. No, hoy no vamos a celebrar nada. Hoy solo reivindicaremos la igualdad. Y ojalá nunca volamos a permitir que se nos infravalore por ser mujeres.

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