30 segundos para un Golpe bajo en el Camp Nou

El Real Madrid le quita al FC Barcelona la clasificación a la final de la Copa del Rey después de actuar como un depredador en el marco psicológico

Crónica de Joan Cebrián

A veces un abrir y cerrar de ojos sí es suficiente para cambiar el rumbo de la historia. Un botón y todo puede estallar por los aires. El Real Madrid lo pulsó ante el FC Barcelona para generar uno de los episodios más duros para los blaugranas en cuanto a ‘Clásicos’ se refiere dentro de los últimos años. El 0-1 de la ida, que supo a gloria para los culés, no supo a nada en el Camp Nou. 30 segundos le bastaron al Real Madrid para diseccionar con el cuchillo entre los dientes a su máximo rival. El partido pudo acabar con un 0-0 en la primera mitad, pero la realidad es que lo hizo con un 0-1. Ese golpe psicológico dio paso a un 0-4 junto a la despedida de la Copa del Rey.

El FC Barcelona llegaba al enfrentamiento con la lección aprendida en la ida jugada en el Santiago Bernabéu: le tocaba amarse como los pobres. O al menos, eso parecía antes de la llegada de la vuelta. Desnudo sin Pedri González y sin Ousmane Dembélé, ahora los blaugranas debían afrontar el Clásico sin Frenkie De Jong y Andreas Christensen. El Camp Nou se ha acostumbrado en cierta manera a no ver a los dos primeros en ciertos tramos de las temporadas. Ya es sabido por todos que con el canario los culés se acercan más a lo que quieren ser. Sin embargo, esta vez el equipo de la Ciudad Condal echó de menos al central danés. Ni Marcos Alonso ni Jules Koundé eligieron la mejor noche para ser tímidos en sus tareas.

Técnicamente el Barça no hizo una mala primera parte. Sergio Busquets, Sergi Roberto y Franck Kessié hicieron un buen trabajo en el centro del campo teniendo en cuenta tanto sus cualidades como los momentos de sus carreras. Perdieron pocos balones pero no tuvieron tanta creatividad. Sin embargo, que Ronald Araújo cediera pequeñas concesiones -pero no importantes- ante Vinícius Jr. ya era una especie de mensaje subliminal. Que el brasileño consiguiera descolocar a Gavi del partido era otra. Thibaut Courtois salvó los papeles del Real Madrid cuando fue necesario en ocasiones como las de Robert Lewandowski. Pero, si algo se le da bien a los blancos, es oler la sangre. Hacer las cosas ‘bien’ -pero no ‘excelentes’- o ‘intentarlo’ -que no culminar- contra ellos no es suficiente. Si no, que se lo digan a Raphinha, el mayor ejemplo de impotencia dentro del partido.

Al filo de la primera parte llegaron los famosos 30 segundos que cambiaron por completo la dirección de las semifinales de la Copa del Rey. La jugada que inicialmente acabó en un remate de Lewandowski -gracias a Balde, una de las pocas señales de luz permanentes del Barça- acabó con un gol de los blancos. Courtois atajó, los merengues despejaron y los blaugranas se quedaron a medias. Marcos Alonso pecó de inocencia en el momento donde debió hacer la falta ante Rodrygo. Cuando el brasileño superó al central, el Real Madrid sólo necesitó la hermandad de Karim Benzema y Vinícius Jr. para dejar frío al FC Barcelona. Si ni siquiera el tanto se pudo distinguir con claridad en la acción, pedirle al Barça claridad en el estado de shock era prácticamente imposible.

Los barcelonistas se marcharon al descanso y reanudaron el encuentro igual: pensando en aquellos malditos 30 segundos. Como el Barcelona se encontraba desencajado, el Real Madrid actuó cual depredador. Pocos equipos son especialistas en ello. Luka Modric reivindicó que la edad no es un argumento de peso para juzgar a un futbolista, Rodrygo desestabilizó a Koundé y Benzema pudo definir a placer en el 50′. Ocho minutos después Kessié cometió un penalti sobre Vinícius que el internacional francés culminó. El premio del ‘9’ del Real Madrid llegó cuando en el 80′, cuando el Barça intentaba encomendarse a Ansu Fati, endosó el 4-0 para dar el golpe bajo. Para los madridistas, una noche histórica en la que hicieron de buenos antagonistas. Para los culés, un aterrizaje forzoso a la realidad, por si todavía quedaba alguien que creyera que toda la situación deportiva del club estaba solucionada.

El Real Madrid estaba a gusto en el Camp Nou, una sensación al alcance de muy pocos. Denegó el póker de ‘Clásicos’ consecutivos a favor de los blaugranas en el momento clave. Los merengues eran presumían de sus plumas como pavos reales, Vinícius en especial. Desvirtuó el partido tanto con calidad con la pelota en los pies como con su actitud hacia los jugadores blaugranas. El Barcelona estaba desquiciado. Sabía de sobra que la destruir es más fácil que construir. Aguantó su obra durante 45 minutos, pero 30 segundos bastaron para que todo saltara por los aires. Derribar es una parte del proceso creativo de reconstrucción. Pero lo que menos querían los culés, por mucho que tengan LaLiga al alcance, era tragar un tipo de veneno que creían haber dejado atrás.

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