Ferran Torres: un año de luces y sombras

Artículo escrito por Jaime Alvarado.

En el juego muchas veces se tienden a menospreciar cosas si estas no llenan nuestro ojo. Es decir, si algo estéticamente no nos cumple directamente se tilda de insuficiente o malo. El caso con Ferran ha sido cuanto menos paradigmático. Un jugador que con el balón en los pies no suele ser deslumbrante, pero que sin él otorga y genera ventajas a su equipo, fue denostado casi desde el principio porque sus aptitudes no calzaban con, quizás, el tipo de extremo que más gusta. No por ello deja de ser cierto que ha tenido un primer año bastante irregular, lleno de altibajos y que, por momentos, ha parecido un jugador peor de lo que realmente es. ¿Pero qué tipo de futbolista es?

Ferran es un gran generador/detector de espacios, los ataca como pocos desde sus desmarques de ruptura: la base su juego. Todo lo demás que le rodea es un añadido, porque no destaca por su desborde o por ser un pasador excelso. Es un jugador que permite y fomenta circuitos, siendo bueno asociativamente, pero no un extremo que organice esas relaciones; sino que actúa como un punto de apoyo de estas, mucho más tendiente a pausar y esperar que alguien le acompañe, que acelerar por sí mismo las jugadas.

Sus primeros meses fueron, pese a la opinión que se generó sobre él, bastante buenos. Un poco empañados por sus cifras, que no correspondían a todo lo que generaba. Ahí el gran problema y el porqué se había convertido en foco de burlas. Su capacidad para llegar y anticipar en el área fue tan alta que sus fallas en ejecución a la hora del golpeo, definición y decisión dejaban en entredicho su rendimiento.  En 6 meses anotó 7 goles y brindó 6 asistencias en 26 partidos (25 de titular), siendo además el jugador con mayor expectativa de gol del equipo con un promedio de 9,5 en goles esperados. Mejorable el aspecto goleador, pero altamente bueno en otros rubros.

Su versatilidad le dio la posibilidad de ser un comodín perfecto a cualquiera de las posiciones de ataque, ya fuera de 9 como solía jugar con Guardiola, o como extremo en cualquiera de los dos costados. Aunque fue como extremo por izquierda donde más y mejor se le vio. Pero no en una posición estanca como extremo que fija por fuera; sino más bien como uno cuyas conductas se interiorizaban con relación a lo que hacia el lateral. A partir de ahí y con el binomio Pedri-Alba sobre ese sector, su fútbol se vio bien apoyado al tener dos jugadores que le suministraban bastante bien cuando decidía profundizar, y le quitaban responsabilidades de generación para que su juego se orientara a finalizar.

A raíz de la competencia extrema fomentada por la recuperación de Ansu y el fichaje Raphinha, Ferran ha visto su puesto en el XI comprometido y n su rendimiento ha ido decayendo de forma constante. Cada vez mas alejado del rol que mejor le sienta, su fútbol es cada vez más impreciso, sin apenas producir cosas para el equipo. Ya sea porque el entrenador le está pidiendo otras cosas, o porque haya perdido confianza, el de Foios cada vez pisa menos área y sus carencias se evidencian más. Menos desmarques y menor movilidad se han traducido en peor una expectativa de gol con respecto a su curso anterior: 4,8 en goles esperados actualmente (bajó su promedio).

Ya sea porque el entrenador le está pidiendo otras cosas, o porque haya perdido confianza, el de Foios cada vez pisa menos área y sus carencias se evidencian más. Menos desmarques y menor movilidad se han traducido en peor una expectativa de gol con respecto a su curso anterior: 4,8 en goles esperados actualmente (bajó su promedio).

Apenas ha logrado consistencia en sus encuentros, y casi no ha encontrado ese punto que le permita destacar por encima del resto. A esto hay que sumarle que, si antes necesitaba una cantidad importante de ocasiones para marcar, ahora apenas y las tiene. Esto ha alterado sus cifras de forma negativa: 5 goles y una asistencia en lo que va de temporada.

Su estado forma tanto a nivel mental como físico parece bastante consumido. Y aunque quede mucho campeonato, cada minuto que le de Xavi será un examen. Ahora mismo parece el atacante mas prescindible del equipo y su situación es aún más compleja a raíz de que el FC Barcelona haya crecido tanto sacando a un delantero para introducir a otro mediocampista. Eso significa menos puestos por los que luchar en el cuadro titular, por lo que remontar la situación parece bastante difícil; más aún si sigue enfocándose en jugar sobre la cal y buscar el uno contra uno. Necesita recuperar el desmarque y volver a atacar zonas de remate si quiere tener una oportunidad.

Actualmente, el fútbol se mueve a una celeridad de vértigo y casi no da tiempo a nada ni a nadie. En la élite esto va más rápido de lo normal, por eso muchos clubes situados en esa escala no se pueden permitir esperar a ningún jugador, por mucho futuro o capacidad que puedan llegar a  tener, si el rendimiento no es inmediato las chances se hacen escasas, no se recuperan. Ferran Torres, de momento, sigue teniendo en sus manos el control de lo que pase de aquí a unos meses.

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